- El servicio de pensiones cerró en 2004 tras acusaciones de privilegios y desuso de los cuartos.
Las listas de espera en la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) alcanzaron, para abril del 2025, un retraso de casi 516 mil casos, con un tiempo de espera promedio de más de un año.
Hubo una demora de 191 mil cirugías, las cuales debían esperar alrededor de 1 año y 2 meses para ser realizadas. Adicionalmente, faltaban atender 324 mil citas de consulta externa, con una espera promedio de 1 años y 4 meses.
La problemática no es nueva. Para mayo de 1998, la Caja tenía una lista de espera de 270 mil citas, cifra que ha tenido sus altos y bajos a lo largo de estos 30 años.
Esto lleva a la pregunta, ¿alguna vez se han utilizado formas alternativas para atender esta larga espera?
Pensiones para agilizar las listas
En los setentas existía una modalidad de atención mixta denominada pensiones, un sistema que tras una lucha de 20 años cerró en el 2004.
Las pensiones eran servicios pagados dentro de la misma CCSS que permitían saltar las listas de espera. Los pacientes pagaban los materiales, el quirófano, el cuarto y los honorarios médicos para recibir atención más rápida bajo un precio menor que en el servicio privado.
Además, los usuarios podían elegir al personal que realizaba la atención.
De acuerdo con Margarita García, enfermera y auxiliar desde 1968 en el Hospital San Juan de Dios, las personas aseguradas pagaban la mitad del costo y las personas no aseguradas cubrían el precio completo.
«Había categorías, por ejemplo, unos que eran dormitorios compartidos, esos eran un poquito más baratos. Habían otros que solamente estaban el asegurado y tenía derecho a tener un acompañante, esos eran un poquito más caros», mencionó.
Las pensiones generaban alrededor de 300 millones de colones anuales para el sistema de salud. La enfermera recuerda que los cuartos siempre se mantenían llenos.
«Se podía internar al paciente a las 2 o 3 de la tarde. Era la hora de internamiento, excepto que fuera una emergencia. Si había que hacer alguna cirugía para este tipo de pacientes la cirugía no se podía hacer en el transcurso de la mañana. Tenía que hacerse después de las 4 de la tarde cuando ya el médico salió», indicó García.
En el servicio únicamente podían trabajar aquellos profesionales de salud que formasen parte de la Caja. La ministra de Salud entre el 2002 y el 2006, María del Rocío Sáenz, explicó beneficios que generaba el servicio para los médicos.
«Los especialistas sentían, algunos de ellos, no puedo decir que todos, pero recuerdo algunas expresiones de aquel momento en las que la gente sentía que les permitía tener un ingreso extra del que les pagaban por trabajar ahí y les generaba prestigio, porque no era cualquiera el que podía estar en la pensión», recordó Sáenz.
No obstante, para inicios de los 2000 los hospitales comenzaron a reportar un desuso de los cuartos.
El sistema comenzó a tambalearse con la unificación de los servicios de salud que trasladó la administración de los hospitales de la Junta de Protección Social del Ministerio de Salud a la Caja Costarricense del Seguro Social.
Previamente, la atención médica se pagaba con los impuestos, mientras que, con la transformación, su financiamiento pasó a basarse en las cuotas obrero patronales.
El golpe final para las pensiones llegó cuando el cambio de administración provocó señalamientos de privilegios, según señaló la exministra de Salud.
«Pues eso es un biombo: el que llega a la primera línea era el que tenía recursos para pagar. Desde la perspectiva de equidad, eso es terrible, porque puede ser que yo tenga plata para pagar, pero mi condición de salud no es la misma que la que tiene una persona que no puede pagar y que es más urgente», declaró Sáenz.
También existen quienes indican que no ocurrieron “biombos”, es decir, una atención relacionada con privilegios, como defendieron grupos de especialistas en su momento y señala la enfermera García hoy en día, quien indicó que la atención se brindaba a cualquiera que pagase, en la modalidad que deseara, sin atención médica especial dentro del servicio.
«El paciente que se internaba en la pensión no era un biombo porque el paciente estaba internado en la pensión y pagaba. Él pagaba su estadía, pagaba su médico. Desde el inicio de la entrada a admisión se sabía si el paciente era asegurado o no era asegurado y si tenía que pagar o no pagar», afirmó la enfermera.
¿Sería viable en la actualidad?
De acuerdo con el coordinador del Frente Nacional de la Seguridad Social (FRENASS), Deivis Ovares, los cuartos de pensiones promoverían un conflicto de intereses.
«Nosotros creemos que hay temas que se tienen que discutir con un carácter nacional y se le tiene que dar a las personas la posibilidad de incidir de cuál es esa Caja Costarricense del Seguro Social que quiere que le preste el servicio y que dure 80 años más. No será una Caja Costarricense del Seguro Social privatizada ni con modalidades que privilegien ciertos sectores de la sociedad en la prestación de los servicios», declaró Ovares.
Por otro lado, el director del Sindicato de Médicos Especialistas, el doctor Mario Quesada, valora la opción para recursos frescos de la institución, uso efectivo de las instalaciones y palear listas de espera.
Para el ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Salud, Massimo Manzi, un modelo que contemplase una alianza público privada recibiría el apoyo de la Cámara.
Adicionalmente, el directivo señaló que el cierre de este tipo de servicios no es el motivo del crecimiento del sector de medicina privada.
«Eso sí, la ampliación y el impacto de la lista se verá si está generando una desviación de pacientes hacia el sector privado, por supuesto aquellos y lamentablemente solo aquellos que puedan pagar o aquellos que puedan acceder a algún tipo de financiamiento. Pero no solo eso, claramente el crecimiento de los seguros privados, ya unas 600 000 personas en Costa Rica y creciendo, por la llegada de nuevas empresas multinacionales, cuentan con un seguro privado. También lo que ha sido la explosión del fenómeno de la medicina prepagada. Ahí tenemos un número parecido de unas 600 000 personas que ya son parte de alguno de esos planes o membresías que dan derecho a descuentos importantes», indicó Manzi.
Cronología del cierre de las pensiones
1981: se emite una norma que acuerda cerrar el servicio en 5 años
1985: se emite una norma legal que reactiva el servicio
Junio del 2000: Sala Constitucional declara inconstitucional norma del 85
24 de agosto del 2000: Junta de la CCSS acuerda el cierre del servicio de pensiones en 6 meses.
2 de setiembre del 2004: Junta de la CCSS resuelve cierre definitivo
31 de octubre del 2004: cierran definitivamente los servicios de pensiones, 40 cuartos en 8 hospitales.
La necesidad de un cambio
Amadas por unos, odiadas por otros, las pensiones eran una forma de agilizar la listas de espera que no daban equidad de atención para todas las personas que acceden a la salud pública.
Su viabilidad en la actualidad todavía necesita valoración y de hacerse podría generar una reacción negativa en el público.
De lo que no hay duda es de la necesidad del país de la búsqueda de soluciones alternativas para las listas de espera y la salida de especialistas, ya sea mediante el regreso a viejas modalidades o con el encuentro de nuevas formas.
Escuche aquí la nota especial completa:





