El caso «Traición», del «Cartel del Caribe Sur», muestra la forma de evolucionar de las estructuras criminales ticas vinculadas al narcotráfico a lo largo de los años.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) realizó este martes el mayor operativo de sus historia, con 1.200 policías, para desarticular una organización que presuntamente consistía en un cartel de drogas, debidamente conformado. Hubo 64 allanamientos, 44 de ellos en Limón.
«En apariencia, desde el 2019, el ‘Cartel del Caribe Sur’ se habría dedicado al tráfico internacional de drogas, la legitimación de capitales y el tráfico de armas, entre otros delitos, para lo cual importaron cocaína y marihuana desde diferentes países sudamericanos, para luego comercializar parte de las sustancias ilícitas en el país y también exportarla hacia el norte del continente», reportó la Fiscalía.
Los presuntos líderes son dos hermanos de apellido Picado: Uno conocido como «Shock», detenido en Londres en diciembre del 2024 y su hermano, alias «Noni», detenido en Costa Rica en agosto pasado. Ambos fueron requeridos por autoridades de los Estados Unidos.
El grupo tenía vínculos con un sujeto conocido con «La T» de, apellidos Peña Russell y con otro hombre de apellido López, conocido como «Pecho de rata», uno de los extraditables costarricenses.
Escuche aquí una entrevista con el director interino del OIJ, Michael Soto:

Evolución
Soto dijo a Noticias Columbia que el caso «Traición» representa para las autoridades desarticular una estructura criminal, transnacional, robusta, asentada en Costa Rica.
Además de los líderes, tenía personas dedicadas a logística terrestre, marítima, tecnología, distribución de drogas, protección de cabecillas, lavado de dinero y apoyo jurídico. A esto se suman los «brazos violentos o armados» para cometer diversos hechos.
De acuerdo con los registros e informes del OIJ, hay una clara evolución de este tipo de delincuencia, en los últimos 15 años, al punto de hablar de un cartel.
El Reporte de Situación Costa Rica del 2018, (presentado en 2019) profundizó en los cambios de la criminalidad en Costa Rica en cuanto al narcotráfico.
«(… ) A partir de la década de 2010 en adelante, estos cambios empiezan a transformar la realidad criminal nacional y surge una agrupación criminal denominada como “mini-cárteles criollos”, la cual asemeja los grandes cárteles de droga a nivel latinoamericano».
«Estos cárteles empiezan a generar su actividad delictiva, pero a una escala mucho menor, eso sí, tratando de emular los grandes cárteles de droga mexicanos y colombianos, pero asemejando a la cultura costarricense en sus actuaciones, sea esto con una menor capacidad de distribución, almacenamiento y venta», dice el informe.
El documento del 2018, señala que los minicarteles tienen una «estructura básica» que les permite operar en el país, haciendo posible la actividad criminal mediante roles que fueron definidos y perfilados por parte del OIJ.
Eso incluye un cabecilla, área económica, área de distribución y cobro, área de protección y el aéra de «vínculo criminal», encargada de obtener insumos necesarios para el desarrollo de la actividad, como armas, vehículos, dinero y dispositivos móviles, «los cuales se obtienen a través de robos y asaltos».

En aquella época se determinó que integrantes de los «minicárteles criollos» se trasladaban en embarcaciones para obtener marihuana desde Jamaica y regresaban al país principalmente por los diferentes deltas o desembocaduras de río que existen en toda la costa Caribe del país, «sea Sixaola, Puerto Limón y Parismina, utilizando las barras para ocultarse de las autoridades».
«A pesar de que en Costa Rica se ha detectado la presencia o influencia de cárteles reconocidos a nivel internacional, no se puede hablar de un asentamiento o permanencia prolongada de estos en el territorio nacional. Los mini-cárteles criollos sí resultan ser influenciados por grupos mexicanos o colombianos, no obstante, ‘tropicalizado’ a la idiosincrasia costarricense para reproducir y hasta imitar la forma de realizar las actividades de otras personas o empresas y adaptarlas a las condiciones costarricenses», resalta el reporte del 2018.
Seis años después de estos apuntes de la Policía Judicial, se está hablando ya de un cartel costarricense que fue intervenido este martes. El caso se tramita dentro del expediente 21-030208-0042-PE.
De momento, hay 34 personas detenidas, decomiso de dinero, armas, equipos de comunicación, vehículos y anotación de propiedades.





