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El eclipse anular dejó, sobre todo, imágenes de un Sol menguante

La estrella parecía una luna menguante vista desde muchos lugares de Estados Unidos

Imagen: El eclipse con el tope del Capitolio visto desde Arlington (Virginia). Foto de NASA.

Redacción Ciencia, 10 jun (EFE).- El primer eclipse anular de Sol de este año solo dejó ver el "anillo de fuego" que le caracteriza en el Polo Norte, zonas de Canadá y de Rusia, el resto de lugares donde era visible tuvieron que conformarse con un sol mordido o como una luna menguante y, en ocasiones, acompañado de nubes.

Imagen: El Capitolio visto desde Arlington (Virginia). Foto de NASA.

La Luna se interpuso hoy entre el Sol y la Tierra, pero por el momento de su órbita que la mantiene más alejada de lo normal de nuestro planeta no logró cubrir totalmente la superficie de la estrella, por eso, donde mejor pudo verse se produjo el llamado anillo de fuego, que surge por detrás de nuestro satélite.

Imagen el eclipse visto desde Winthrop (Massachusetts). Foto:EFE

El noreste de Canadá, el norte de Groenlandia, el océano Ártico y el noreste de Rusia fueron los puntos donde el anillo de fuego fue más perfecto, en el resto del mundo los aficionados pudieron disfrutar de un Sol al que, en mayor o menor medida, le falta un pedazo.

Uno de los mejores lugares para contemplar el eclipse era la población canadiense de Iqaluit, donde la Luna cubría el 89 % de la superficie solar y donde el fenómeno comenzó justo antes del amanecer, un momento poco habitual.

Imagen el eclipse visto desde Winthrop (Massachusetts). Foto:EFE

En el resto de Norteamérica, Europa y Asia el eclipse fue solo parcial, aunque dejó sugerentes imágenes del Sol, más o menos tapado.

Así, la estrella parecía una luna creciente o menguante en muchos lugares de Estados Unidos, como pudo verse en Nueva York o en Boston, donde la aparición de las nubes, aunque pudieron dificultar la visión, también dejaron sugerentes imágenes.

Imagen el eclipse visto desde Winthrop (Massachusetts). Foto:EFE

Allá donde el eclipse fue menor, nuestra estrella se vio solo ligeramente mordida, como en Bruselas -donde también estaba nublado- o en Pamplona (norte de España) con un cielo despejado que dejó ver un Sol que parecía tocado con unos pequeños cuernos.

En España, la magnitud máxima del eclipse se vio desde Galicia con un 20 % de la superficie tapada, mientras en el centro de la Península se llegó hasta el 10 %, pero en Canaria y Baleares pasó casi desapercibido.