Variedad de vacunas contra el COVID-19 a la espera de aprobación

“Hemos aprendido tremendamente acerca de este virus, es algo que el año pasado no lo conocíamos,” explicó el científico costarricense Christian Marín-Müller en Noticias Columbia.

“Lo que uno quisiera es tener inmunidad de rebaño de alguna forma. Pero generalmente se piensa en tener inmunidad de rebaño por medio de una vacuna,” explicó. Esto con el fin de reducir la cantidad de personas susceptibles al virus para dificultarle al virus su propagación.

Marín-Müller asegura que de momento hay que “comprar tiempo” mientras una vacuna esté lista para ser distribuida.

“Creo que en total hay unas 130 o más vacunas que están en desarrollo en alguna parte, muchas de ellas son vacunas que no van a llegar a mucho, pero entre esas; hay unas 32 que están en fase clínica,” estima el científico.

Lo que buscan es meter ARN o ADN, un ácido nucleico al cuerpo y que las mismas células del cuerpo sean las que produzcan las proteínas del virus. Esto para que el cuerpo las reconozca y genere una respuesta inmune.

Entre estas “vacunas de ARN” cita las que están siendo desarrolladas por las gigantes farmacéuticas estadounidenses Moderna y Pfizer.

Mientras que la desarrollada por Oxford en alianza con la farmacéutica británica AstraZeneca es una de adenovirus. En la que se usa otro virus para que ese virus infecte y produzca las proteínas del coronavirus.

Luego hay unas que Marín-Müller descubre como “más tradicionales”. En estas cita la de Baylor College of Medicine en alianza con Biological E. Limited, compañía farmacéutica con sede en Hyderabad, India. En la que se hacen vacunas de proteínas, entonces se producen las proteínas, se purifican y luego se tratan de inocular.

“Aún falta que todas estas vacunas pasen por las últimas etapas, la Fase 3 de desarrollo y solamente 6% de las vacunas van a terminar funcionando,” considera Marín-Müller.

El científico también aprovecho para hacer la diferencia de vacunas que están pasando por una rigurosidad científica para una determinada aplicación y “remedios” que no cuentan con el debido fundamento científico. En particular, desmiente el uso de dióxido cloro como solución a la pandemia.

“Todos queremos ver algo que sea barato que sea accesible y que sea una respuesta contra este virus. Sin embargo, con el dióxido de cloro el problema es que esta evidencia no existe,” explicó añadiendo que más bien los efectos serían una posible intoxicación de quién lo ingiera.

Puede ver la entrevista completa con Christian Marín-Müller en el siguiente enlace: