Sudáfrica se afianza como uno de los grandes focos mundiales de la COVID-19

Johannesburgo, 9 jul (EFE).- Con unos 225.000 contagios y algo más de 3.600 muertos, Sudáfrica se ha afianzado como uno de los grandes focos mundiales de la pandemia de la COVID-19, especialmente debido al aumento desmesurado de casos en Johannesburgo y Pretoria.

Sudáfrica no solo es, con mucha diferencia, el país de África más golpeado por el coronavirus -acumula cuatro de cada diez infecciones registradas en el continente pese a no suponer ni el 5 % de su población total-, sino que a nivel global es el quinto país con más casos activos a la vez (unos 114.000) en todo el mundo.

Además, respecto al número de nuevos contagios registrados cada jornada, solo Estados Unidos, Rusia y la India arrojan peores cifras que la nación austral africana, que viene sumando unos 10.000 positivos cada día.

"La tormenta sobre la que hemos estado advirtiendo constantemente a los sudafricanos está llegando. Como nación, tenemos todos los motivos para estar unidos en esta lucha", avisó el ministro de Salud sudafricano, Zweli Mkhize, ante el Parlamento este miércoles.

El panorama es especialmente sombrío si se toma en cuenta el avance relativamente lento de la pandemia en el resto del continente (si bien los datos oficiales de muchos países no son tan fiables como los sudafricanos) y que el Gobierno del presidente Cyril Ramaphosa no escatimó esfuerzos en tratar de frenarla.

Impuso, de hecho, uno de los confinamientos más duros del mundo de forma temprana, con grave daño para la economía, y se lanzó a hacer test en masa.

La expansión de la transmisión comunitaria, sin embargo, resistió a esas medidas y la reapertura de la economía, a partir del 1 de junio pasado, fue el empujón final que ha disparado la pandemia, especialmente debido a la virulenta subida de los casos en la provincia central de Gauteng, donde se levantan la capital política (Pretoria) y el corazón económico de Sudáfrica (Johannesburgo).

EXPLOSIÓN DE CASOS Y PLANES PARA CAVAR 1,5 MILLONES DE TUMBAS

Durante meses, el gran epicentro de la COVID-19 en Sudáfrica y, por tanto, en todo el continente africano, se situó en la provincia del Cabo Occidental (suroeste, donde se encuentra Ciudad del Cabo). Esa región llegó a acumular dos de cada tres de los casos del país.

En las últimas semanas, sin embargo, las tornas cambiaron drásticamente y, mientras que la región costera comenzaba a ver una lenta estabilización de sus cifras, en Gauteng las infecciones se disparaban, especialmente en Johannesburgo.

Anoche, la cifra de casos de Gauteng sobrepasó finalmente a la del Cabo Occidental.

De hecho, horas antes de que se confirmase esa marca, las autoridades de la provincia de Gauteng habían anunciado otra sombría noticia.

En previsión de los peores escenarios y de la posibilidad de que haya que hacer entierros en masa, la provincia está barajando planes para tener disponibles hasta 1,5 millones de tumbas.

"Estamos preparando más de 1,5 millones de tumbas. Es una discusión incómoda, como médico no es uno de los mejores temas, pero es la realidad con la que tenemos que lidiar y para la que tenemos que estar preparados", señaló el responsable provincial del área de Salud, Bandile Masuku, en una rueda de prensa en Johannesburgo.

La noticia causó tal revuelo, que las autoridades locales salieron hoy a aclarar que no esperan 1,5 millones de muertes por la COVID-19 (la región tiene unos 13 millones de habitantes), sino que se trata solo de una precaución para los escenarios más pesimistas referida a la capacidad de enterramiento de la provincia.

ENCRUCIJADA ENTRE DAÑAR LA ECONOMÍA Y SATURAR LA SANIDAD

Con este panorama, no faltan las especulaciones sobre la necesidad de volver a imponer otro confinamiento duro en Sudáfrica antes de llegar a los máximos epidémicos, previstos para agosto.

"La disponibilidad de camas (hospitalarias) se superará en todas las provincias", admitió este miércoles ante el Parlamento el ministro de Salud.

Los peores presagios aluden tanto al sistema público como al privado e incluyen también que se sobrepasará la disponibilidad de camas de UCI.

Las autoridades, sin embargo, afirman que el sistema todavía no ha llegado al límite, motivo por el cual aún se descarta una vuelta al confinamiento.

"No lo estamos considerando ahora. Estamos usando el resto de herramientas (...). Lo que tratamos de hacer es proteger las vidas de nuestra gente pero también sus medios de vida. Y es un balance delicado", dijo este fin de semana el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa respecto a los rumores de una vuelta al confinamiento.

Sin embargo, a semanas aún del "pico" de la pandemia, el agotamiento de los recursos del sistema sanitario y sus profesionales ya es una realidad evidente en muchas zonas, especialmente en Gauteng por la reciente avalancha de casos y en la zona del Cabo Oriental (sureste, la zona más pobre del país). EFE

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