En los últimos cinco años, las emergencias por trastornos mentales aumentaron un 44%, según datos de la Caja Costarricense de Seguro Social.
En los últimos cinco años, las emergencias por trastornos mentales y del comportamiento en Costa Rica aumentaron significativamente, según la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
En 2024 se registraron 140.000 atenciones, frente a 97.300 en 2020. Las principales causas fueron los trastornos de ansiedad, los episodios depresivos y el consumo de alcohol, aunque también hubo un incremento del 55% en los casos asociados al consumo de cocaína.
Las mujeres concentraron la mayoría de las atenciones, con más de 83.000 en 2024, mientras que los hombres sumaron cerca de 56.000. Los adultos jóvenes de 20 a 44 años y los adolescentes de 15 a 19 fueron los grupos más afectados.
El psiquiatra de la Caja, Vernor Barboza, señaló que es preocupante el aumento en los casos; sin embargo, celebró que se eliminen estigmas respecto a trastornos mentales.
«En la Caja les tenemos una oferta muy importante en nuestros servicios en general, tanto de consulta externa como de emergencias. Estamos muy contentos de que observamos que cada vez más el estigma de consultar ha disminuido, pero también nos preocupamos de que las enfermedades mentales han aumentado.
En 5 años hemos notado un 44% de aumento en los casos que nosotros atendemos de enfermedades mentales, asociados al uso de sustancias, al uso de de drogas. En ese sentido, creo que es importante que puedan consultar. Estamos con equipos especializados, con tratamiento de punta para atender también estas situaciones. En ese sentido, también los invitamos a que nos toquen las puertas y nosotros poderles atender de la mejor manera», afirmó el médico.
El profesor de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica (UCR), Marco Carranza, explicó que son diversas las causas que impactan en los jóvenes y generan afectaciones en su salud mental.
El experto añadió que, en la actualidad, ser joven es muy difícil.
«Tiene que ver mucho con el contexto actual. La pandemia efectivamente debilitó mucho de los vínculos que las personas jóvenes en aquel momento, algunos niños y niñas, tuvieron la ruptura en ese proceso de desarrollo tan importante como es la socialización secundaria. El tema de la escolaridad virtual, el aislamiento de sus pares, también eso genera muchas dificultades posteriormente en términos de vinculación, socialización, formas de relacionarse asertivas entre ellos y sus compañeros, compañeras o incluso con otras personas dentro del sistema educativo o personas a cargo.
Creo que también el contexto social, cada vez con tanto detrimento de la educación pública que se ha dado, en el que incluso en el Estado de la Nación se puede revisar que a pesar de que un 90 y algo, 93% de las niños y niñas, tiene acceso a la educación primaria, solo un 43%, casi que menos de la mitad, tiene posibilidad de concluir el bachillerato, lo que muchas veces genera que haya procesos en los que los chicos y chicas no encuentran ni oportunidades educativas ni laborales», destacó el psicólogo.
Con respecto al impacto de trastornos mentales en las mujeres, Carranza señaló que la imposición de roles de género han terminado afectando a las mismas.
«El tema de la pandemia agravó fuertemente la disparidad y el recargo de roles en cuanto a las funciones familiares, en cuanto a las tareas domésticas, recargando no solo la parte laboral, en muchos casos, en las tareas domésticas en las mujeres y por tanto también en muchos casos la convivencia se agravó en términos de violencia y otros factores de riesgo que, tal vez anteriormente cuando usted podía salir a la calle y estar con con otras instancias, otros grupos, otras personas, se podía tener acceso a otros recursos de apoyo y factores de protección que en la pandemia se vieron reducidos al estar aisladas. Eso más bien en muchos casos les expuso a situaciones de violencia más recurrentes o incluso más agudas y lamentables.
El tema también cada vez más de la violencia social y los discursos violentos de muchos lados se plasman en términos públicos y que terminan también naturalizando o motivando también conductas violentas como algo natural y permitido. Entonces, no es casualidad que sean estas dos poblaciones (jóvenes y mujeres) sean las que más índices de afectaciones en salud mental estén teniendo, incluso más consultas de comportamiento suicida», agregó el académico.





