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María Dueñas: «Me interesa reivindicar a todas esas mujeres que han permanecido en el silencio a lo largo de tantos siglos»

Óscar Ugarte - 29 de noviembre de 2025
María Dueñas: «Me interesa reivindicar a todas esas mujeres que han permanecido en el silencio a lo largo de tantos siglos»

La escritora española estuvo de gira por Costa Rica, traída por la Librería Internacional, para promocionar su más reciente novela «Por si un día volvemos».

Lo primero que se nota de María Dueñas es su serenidad y confianza. Las horas de vuelo hasta Costa Rica y el trajín de varias entrevistas y giras por librerías parecen no hacerle mella, al menos en su forma de hablar y responder a las preguntas.

La escritora española atendió a Noticias Columbia en medio de su gira por suelo nacional, traída por la Librería Internacional, para promocionar su más reciente novela, «Por si un día volvemos».

La novela histórica ha tenido un auge durante las últimas décadas, que también ha sido del gusto de los lectores. ¿Qué cree usted que tienen estas novelas que ha despertado tan tanto interés, tanto para escritores como para lectores?

Bueno, yo creo que a todos nos interesa volver de vez en cuando la mirada a tiempos pasados, porque aprendemos cosas, disfrutamos de otros momentos y además nos ayudan a entender las consecuencias que llegan a nuestro presente.

Entonces, yo es lo que intento hacer con mis novelas. No es que sean de corte puramente histórico, pero casi siempre vuelvo la mirada hacia hacia atrás, hacia lo que ocurrió hará medio siglo, unas décadas, en el tiempo y allí sitúo mis historias e intento que el trasfondo sea histórico en el sentido de los acontecimientos, de qué ocurrió, de las grandes cosas, de que trascendieron a aquel momento, pero también intento que nos lleven al pasado en el sentido más humano, más cotidiano, cómo se comía, cómo se bebía, qué hacía la gente, de qué trabajaba, cuáles eran sus quietudes en esos momentos.

Yo creo que eso es siempre del gusto de los lectores, despegarnos un poco de de lo cotidiano, de lo diario, de las obligaciones de todos los días y trasladarnos a otros universos totalmente distintos.

¿Cómo se hace ese trabajo de investigación para poder plasmar de forma correcta cómo eran esas épocas? ¿Parte de una idea a la hora de escribir y de ahí desarrolla en qué periodo del tiempo quiere poner a sus personajes y las acciones o es al contrario, elige una época y de ahí va desarrollando la idea?

Normalmente es la la segunda de las opciones que me dabas: elijo una época y un momento y una circunstancia y un contexto, digamos, un universo que a mí me interesa por alguna razón. En El tiempo entre costuras, por ejemplo, fue la presencia de españoles en Marruecos, porque allí vivió mi familia materna durante muchos años. En Misión Olvido, mi segunda novela, nos fuimos a las Misiones Franciscanas de California, porque yo las conocí, me entusiasmaron y quise averiguar más sobre ellas.

En La Templanza, la tercera de mis novelas, nos fuimos a a la ciudad de Jerez de la Frontera, en el sur de España, y a su pasado bodeguero, vinatero, con el comercio de vino con los británicos, con los ingleses. En Las hijas del capitán, que fue mi cuarta novela, nos trasladamos al Nueva York español, donde iban los inmigrantes españoles en las primeras décadas del siglo XX.

Bueno, y en Sira, que es la continuación de El tiempo entre costuras, igual, volvemos a escenarios, ciudades, momentos en los años 40 aproximadamente.

Entonces, en principio, para volver a la pregunta, elijo ese contexto que a mí me interesa, que normalmente está vinculado a algo que a mí me roza de alguna forma: familia, amigos, periodos históricos con los que tengo alguna vinculación, y después una vez que ya tengo esas coordenadas de tiempo y de espacio es cuando empiezo a crear a los personajes, cuando empiezo a armar los conflictos que van a vivir, trazo la línea argumental de las vicisitudes, aventuras, desventuras, tropiezos, caídas, remontadas que van a ir teniendo a lo largo de la trama de la ficción y así es juntando lo que ocurrió de verdad con lo que yo imagino para mis personajes, así es como salen adelante estos libros.

¿Cómo ha cambiado, cómo ha evolucionado usted como autora desde El tiempo entre costuras hasta este último libro de Por si un día volvemos? ¿Y cómo han cambiado en este espacio de tiempo sus personajes a la hora de plasmarlos en la en las novelas?

Pues mira, yo creo que yo no he cambiado mucho como autora, a mi modo de ver sigo siendo la misma. Yo me encierro con con cada nueva historia, con cada nueva novela, cada nuevo libro, como si fuese el primero, me blindo del ruido exterior, no me paro a pensar ‘oye, tendré el mismo éxito, tendré las mismas buenas críticas, tendré los mismos número de lectores’, no, yo me encierro, trabajo con mi mejor voluntad y cada proyecto es una ilusión absolutamente nueva.

En cuanto a mis personajes, tampoco es que hayan evolucionado cuantitativamente o cualitativamente, simplemente han ido variando. Muy a menudo son mujeres; en casi todas mis novelas, con excepción de La templanza, donde tenemos un hombre, el resto, desde el principio, desde Sira Quiroga con El tiempo entre costuras, que fue ese personaje tan entrañable para los lectores… Desde entonces casi siempre las protagonistas han sido mujeres y de Cecilia pasamos a a Blanca Perea, una profesora en Misión Olvido, a Las hijas del capitán, que son tres hermanas en el Nueva York de los años 30.

Bueno, y ahora Por si un día volvemos en la última novela, volvemos a tener a una mujer como protagonista, Cecilia Belmonte, a lo largo de de su juventud y su vida adulta durante casi 40 años (…).

Siempre hemos estado ahí, pero quizá no hemos ido a las guerras, no hemos hecho batallas, no hemos logrado grandes triunfos, pero bueno, con nuestro quehacer y con nuestra entrega y nuestra iniciativa y nuestro sacrificio, bueno, pues hemos ido empujando la historia hacia delante, ¿no? Y yo creo que es un buen momento y a mí como escritora me interesa reivindicar a todas esas mujeres que han permanecido en el silencio a lo largo de tantos siglos.

¿Qué podemos encontrar en esta última novela, Por si un día volvemos, y qué es lo que usted quisiera que los lectores se queden más adentro al finalizar de leerla?

Bueno, pues esta novela nos lleva al a territorio del norte de África, igual que con El tiempo entre costuras. Lo que pasa es que en El tiempo de entre costuras fue en Marruecos durante los años de presencia colonial española y ahora nos vamos al país vecino, que es Argelia, durante los tiempos de presencia colonial francesa.

Argelia, por entonces, era un país de base africana, pero la administración y la estructura social y educativa y jurídica y militar y de todos los sentidos era puramente francesa, era como provincias de Francia fuera de del mapa de la metrópolis.

Entonces en aquel mundo estaban en la capa más baja de la sociedad los árabes, los musulmanes; en la capa más alta, los franceses, funcionarios, empresarios, profesionales; y en una gran capa intermedia había decenas de miles de emigrantes españoles, gente trabajadora que había salido de su país en busca de un futuro mejor.

Y entre ellos incluyo a Cecilia Belmonte, a mi protagonista, a la que conocemos siendo muy joven, muy muy ingenua, muy desprovista de todo, muy desconocedora del mundo, es casi un animalillo medio salvaje, y la vamos a acompañar a lo largo de todo el último periodo de la historia de la Argelia francesa.

Finalmente, dice el proverbio que quien no conoce su historia, está condenado a repetirla. Usted, que ha podido hacer este repaso histórico de diferentes épocas, ¿Qué le parece que debemos conocer y qué no debemos repetir?

Pues exactamente, mira, esta novela y y es un un tema que trato en a menudo, por ejemplo, habla mucho sobre la emigración, ¿no? que es este fenómeno que tenemos tan vivo en España, en Costa Rica y en Centroamérica, en Estados Unidos, en fin, en África desde donde llegan los inmigrantes a España, en cualquier sitio del mundo y está bien que ahora que hay posturas tan radicales en contra de la inmigración, pues ojalá la literatura nos sirva también para abrir un poco nuestra visión.

Entender que la inmigración es un camino triste que que lleva conlleva desgarros, conlleva sacrificios, conlleva dolor y y que ahí tienen mucha fortaleza para seguir adelante.

Y a mí también me gustaría despertar en los lectores esa sensación de lo afortunados que somos cuando vivimos en tiempo de paz y y lo tortuosa que puede volverse la vida para los que tienen que que sufrir una guerra.

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