Para quienes compartieron con él, Adrián Goizueta dejó un gran legado tras su fallecimiento este 5 de enero.
Adrián Goizueta Ramos fue argentino de nacimiento, pero costarricense por decisión, o como él lo decía: “argentico”. Nació en San Telmo, Argentina, en 1951, pero emigró a Costa Rica apenas a sus 21 años, huyendo de la dictadura militar que tomó su país de origen.
Con la música como refugio y compañía, encontró en Costa Rica más que paz, encontró un hogar en el que su creatividad echó profundas y fuertes raíces.

Se naturalizó costarricense, y extendió su arte por aulas y por géneros como la trova, el jazz, el rock, el tango y el folclore.
“Adrián Goizueta y el Grupo Experimental”, su agrupación musical, funcionó como banda, taller y escuela viva para muchas generaciones.
Entre ellas estuvieron muchos de los integrantes de Malpaís, como Jaime Gamboa, quien considera que su legado es importantísimo, no solo en lo musical sino en lo humano.
“Éramos estudiantes del Conservatorio Castella y vemos aparecer a este hombre que cantaba lindísimo y tocaba la guitarra maravillosamente, pero que además tenía una visión de la música que nos iluminó a muchísimos, a una generación muy grande de músicos, ahí estábamos en el colegio Fidel, mi hermano, estaba yo, estaba Iván Rodríguez, Tapado Vargas, muchos de los que luego formaríamos Malpaís, casi todos estábamos ahí, y Adrián, apenas terminando el colegio, ya estábamos tocando con él siendo adolescentes todavía, empezamos a grabar discos, a salir fuera del país, a hacer una música que era totalmente diferente a todo lo que había antes en Costa Rica, era música popular latinoamericana, pero con arreglos complejos, con una gran visión musical que renovaba lo que había en el país”, comentó.
“Adrián era nuestro guía, nuestro maestro, de él aprendimos demasiadas cosas y puedo afirmar que muchas de las agrupaciones que hay hoy en el país y de la visión musical que tiene Costa Rica en el presente se la debe a Adrián, Malpaís no habría existido sin todo lo que aprendimos con él durante tantos años”, agregó.

Adrián Goizueta construyó una carrera artística sólida y luminosa, formó generaciones como docente, y se convirtió en un referente imprescindible, querido y respetado, cuya huella permanece en la memoria cultural del país.
En Columbia preparamos este especial para recordar su legado en la música costarricense, que permanecerá para siempre.





