El ex vicepresidente de la República, Kevin Casas, dio su visión sobre las razones por las que se ha debilitado el sistema de partidos políticos y cómo debería de reconfigurarse nuestra forma de gobierno.
El ex vicepresidente de la República, Kevin Casas, aseguró que los partidos políticos ignoran la realidad electoral que se vive en el país.
El ahora secretario general del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional) se refirió a la actualidad política nacional.
Casas afirmó que desde inicios de siglo se dieron señales de que las agrupaciones debían unirse para buscar votos y soluciones a los problemas del país.
«Desde 2002 era bastante probable que íbamos a empezar a tener dificultades para construir mayorías operables que permitieran hacer reformas, porque la negociación política sí iba a ser mucho más complicada. Desde hace años los partidos debieron haberse empezado a habituar a hacer coaliciones y, sin embargo, no ha sido posible, porque me parece que están en un estado de negación. Cuanto más grande es la fragmentación y más grande es la improbabilidad de que puedan hacer nada solos, más grande será la negación», aseguró.
Para el ex vicepresidente, Costa Rica requiere una reforma social y política fuerte. Casas agregó que dentro de estos cambios está analizar si nuestra actual forma de gobierno es la más adecuada.
«Yo tengo la impresión de que ya el presidencialismo en este país dio todo lo que iba a dar y tenemos que empezar a discutir, seriamente, sobre todo en virtud de la fragmentación brutal que tenemos del sistema de partidos, la posibilidad de pasar a un régimen parlamentario o un régimen semipresidencial, que tiene una serie de incentivos que permiten administrar esa fragmentación de mejor manera y que tiene una serie de incentivos que permiten construir mayorías más fácilmente», sugirió.
Además, la cantidad de diputados y su forma de elegirlos también debería modificarse, según la opinión de Casas. Por eso, propone algunos cambios en esta escogencia.
«El número de diputados que tenemos nosotros y la cantidad de gente que representan es completamente salido de toda proporción de lo que tienen países comparables. Hace muy difícil que la gente se sienta representada cuando la cantidad de diputados es tan poquita, es tan chiquita, como la que tenemos en este momento. Cuando menos deberíamos permitir que el número de diputados aumente con al ritmo que aumenta la población. El sistema tenemos que cambiarlo para que permita, entre otras cosas, una selección mucho más personalizada de la gente por la cual votamos, porque en este momento nadie sabe quién lo está representando y eso es un problema gravísimo», agregó.





