Estas pruebas evalúan los conocimientos y habilidades de los estudiantes a través de dos aplicaciones: la diagnóstica y la sumativa.
Más de 66 mil estudiantes de sexto grado iniciaron, este martes, la aplicación de las Pruebas Nacionales Estandarizadas Sumativas (PNE).
Estas pruebas evalúan los conocimientos y habilidades de los estudiantes a través de dos aplicaciones: la diagnóstica (primer semestre), y la sumativa (segundo semestre).
A partir de este martes, los estudiantes de sexto grado aplican las pruebas sumativas, cuyo valor sobre la nota final es de un 50%.
En entrevista con Columbia, el director de Gestión y Evaluación de la Calidad del Ministerio de Educación (MEP), Álvaro Artavia, explicó que la prueba diagnóstica de marzo anterior ayudó a direccionar el trabajo en las aulas.
Además, se refirió a la dinámica de la evaluación en los próximos días.
“Comenzamos hoy con Estudios Sociales, mañana seguimos con Matemática, luego el componente de Español para finalizar con el de Ciencias, cada componente tiene 35 ítems, se desarrolla uno por día, y llegamos a un total de 140 ítems al viernes, eso constituye un 50% de la nota, el otro 50 es lo que llamamos nota de presentación, que lo que intenta es recuperar el trabajo que se hace en las aulas: trabajo cotidiano, tareas, exámenes, asistencia, así que los estudiantes es bueno que siempre se desarrollen muy bien en sus aulas para que puedan tener un buen porcentaje en la nota de presentación”, comentó.
La actividad oficial de inicio de la aplicación se desarrolló en la Escuela Pilar Jimenez, ubicada en Goicoechea.
Su directora, Laura Sosa, celebró la elección de su centro educativo, y comentó cómo ha sido el proceso de preparación para las pruebas nacionales.
“Hay una cuestión muy importante, que es la parte de comprensión lectora y de producción, eso es lo que hemos estado trabajando más fuertemente porque los chicos van para la secundaria, y hay que leer para entender, y si usted lee bien y comprende usted hace cualquier prueba, eso es lo que se ha estado trabajando y eso es lo que vamos a seguir trabajando para que los estudiantes de quinto y de cuarto vayan fortaleciendo, porque sea como sea la pandemia nos dejó una brecha muy grande ahí”, expresó.
En total, 132 estudiantes de sexto grado de la Escuela Pilar Jiménez participaron en esta aplicación.
Entre ellos está Sara Soto, quien comentó que se sentía tranquila y preparada. “Hemos hecho pruebas, prácticas y simulacros, hemos estudiado todas las materias que hemos visto estos años”, dijo.
La directora regional, Georgina Jara, hizo un llamado a no tener miedo a las pruebas.
Ella comentó que, a nivel regional, hay un grupo que se encarga de la logística, en coordinación con la Dirección de Gestión y Evaluación de la Calidad.
“Estamos ya viviendo el proceso de evaluación, es un proceso que es parte de la educación, de parte del proceso educativo, sabemos que cuando hay aprendizajes tenemos que comprobar qué tal están esos aprendizajes, muy segura que los niños y niñas han vivido desde la enseñanza de sus docentes y el aporte de sus familias el entendimiento, la comprensión y las habilidades para hoy plasmarlo en estas pruebas, muchas veces la evaluación nos da como un poquillo de susto pero no es punitiva, no es para penas ni mucho menos, sino que es para comprobar todos los buenos aprendizajes que hemos obtenido en estos niños y niñas, que los preparan de cara para los diferentes niveles que vienen y también para tener cuáles son aquellas áreas que deberíamos de fortalecer”, indicó.
Jara resaltó, como fortaleza, el esfuerzo de los docentes en las aulas, mientras que identificó como debilidades la comprensión de lectura, mismo apunte que hicieron la directora del centro educativo y el director de Gestión y Evaluación de la Calidad
Los resultados
Los estudiantes recibirán los resultados entre la segunda y la tercera semana de noviembre; en caso de que la nota final sea menor al 65, podrán realizar una prueba de ampliación en febrero, con el mismo formato de aplicación de la sumativa.
Se prevé que el próximo año se incluya una prueba de producción escrita.





