Presidentes como Donald Trump se han pronunciado anteriormente sobre procesos electorales de países latinoamericanos.
La reciente visita del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a Costa Rica en medio de las últimas semanas de campaña electoral provoca diferentes reacciones, y los diputados no son la excepción.
A esta visita se une otro factor: en recientes procesos electorales en países como Honduras o Argentina, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado públicamente su inclinación por alguna de las tendencias políticas y eventuales consecuencias si se escoge de manera distinta.
Consultados por Columbia, algunos legisladores tienen posiciones antagónicas sobre lo que implican visitas como esta, además de criterios en redes sociales, y lo que estos elementos podrían causar en las elecciones.
Desde el oficialismo, el diputado Manuel Morales manifestó que Costa Rica debe mantener un “diálogo con el mundo”.
Para él, eso no significa que las decisiones internas sean influenciadas por visitas y mensajes de otros mandatarios.
“Costa Rica es una democracia sólida con instituciones fuertes y eso incluye al Tribunal Supremo de Elecciones, que ha sido clave para garantizar procesos transparentes y confiables y eso nadie lo discute, pero también es cierto que vivimos en un mundo interconectado, donde los liderazgos internacionales influyen, opinan y generan corrientes de pensamiento que trascienden fronteras”, dijo Morales.
“Vemos con respeto a gobiernos como el de Nayib Bukele y al liderazgo de Donald Trump porque representan modelos de autoridad, orden y defensa de la soberanía que hoy muchos pueblos valoran, ahora bien, Costa Rica tiene reglas clarísimas, el Tribunal Supremo de Elecciones puede analizar, valorar y regular, pero las decisiones finales sobre el rumbo del país siempre las toma el pueblo costarricense con su voto, aquí nadie viene a decidir por nosotros, Costa Rica dialoga con el mundo, pero se decide en casa”, agregó el oficialista.
Opinión contraria sostiene la diputada Rocío Alfaro, jefa de la fracción del Frente Amplio, quien fue más crítica de la visita del presidente salvadoreño y de influencias externas.
Por ende, recordó situaciones que han sucedido en otros países latinoamericanos.
“Nos parece muy inconveniente, aparte de ser formalmente hablando ilegal, la intervención de fuerzas políticas de otros países que afectan la reflexión que pueda hacer la ciudadanía sobre las condiciones nacionales y sobre las propuestas que se ponen en discusión, tanto de las candidaturas a la presidencia como de las candidaturas a la Asamblea Legislativa”, señaló la frenteamplista.
“No nos parece prudente por parte, por ejemplo, del Poder Ejecutivo realizar este tipo de convocatorias de presidentes extranjeros que tienen vínculos con algunas candidaturas nacionales, y que también vienen a proponer proyectos políticos que son propios de sus países al nuestro, nos parece que es un momento que debería de ser muy respetado para la ciudadanía costarricense y no quisiéramos ver, digamos, una situación de intervención, de injerencia tan fuerte como vivieron pueblos como Honduras y Argentina en sus elecciones legislativas, en donde la participación de Donald Trump fue directa y que modificó los resultados de esas elecciones”, concluyó.
También opinó el jefe de la fracción socialcristiana Alejandro Pacheco, quien dijo contundentemente que ningún presidente extranjero debe incidir en el proceso electoral costarricense, ni favorecer a alguna candidatura.
«Las decisiones del país corresponden únicamente al pueblo costarricense, cualquier injerencia externa debilita la democracia y constituye una falta de respeto a nuestra soberanía, en Costa Rica el rumbo del país se decide en las urnas, de manera libre y sin presiones de nadie», aseveró el legislador.





