¡No más pajilla! Cadenas de comida rápida, universidades y hospitales le declaran la guerra al plástico

Mientras usted escucha o lee este reportaje, 270 mil toneladas métricas de plástico están flotando en el océano, fragmentadas en 5 billones de partículas.

Cada una de esas partículas, tardará hasta 500 años en descomponerse. Y algunas, o muchísimas de esas partículas de plástico, pudo haber sido usted quien las arrojó al mar, al río, o al basurero.

¿Ha pensado cuántas pajillas ha usado en su vida? Científicos estiman que al ritmo que vamos, en el 2050 habrá más plástico que peces en el océano.

Luego de una fuerte campaña de Marviva y otras organizaciones, cada vez son más las empresas, restaurantes e instituciones que le declaran la guerra al plástico de un solo uso.

Este 31 de octubre la cadena McDonald’s dejó de entregar pajilla a sus clientes. Lo hizo de manera simultánea en todo América Latina.

McDonald’s espera producir 300 toneladas menos al año de desecho de pajillas. Un plan piloto que inició en Colombia y Uruguay.

Pero esta no es la única cadena de comidas rápidas que se sumó a la iniciativa. Burger King no ofrece pajillas a los clientes, y si estos la exigen, tienen ejemplares biodegradables.

Otra de las empresas de comida que marcó la pauta en los últimos días es Taco Bell. La presentadora de televisión, Inés Sánchez, fue contratada como la nueva imagen contra el uso de pajillas en los restaurantes.

Una de las primeras cadenas en sumarse hace más de un año fue Piza Hutt. Lo confirma Marcela Leiva, encargada de gestión ambiental de la empresa.

Subway no se quedó atrás. La franquicia sustuye el material de los removedores de café, y se usa material biodegradable.
¿Solo restaurantes?

La guerra al plástico también es asumida por hospitales. El Calderón Guardia, la clínica de Coronado, la Solón Núñez y la de Cariari, son solo algunos centros que ya entregan medicamentos en bolsas de papel.

¿Y las universidades? El TEC y la UCR prohibieron la venta de plástico y pajillas en sus instalaciones.

Con solo una pajilla que deje de usar, está salvando la vida de un pez en el mar.

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