Obispos nicaragüenses y sandinistas recuerdan a san Óscar Arnulfo Romero

Managua, 24 mar (EFE).- La iglesia católica nicaragüense y jóvenes del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) conmemoraron este domingo el 39 aniversario del asesinato de san Óscar Arnulfo Romero.

El cardenal nicaragüense, Leopoldo Brenes, y el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, en sus homilías, ofrecieron mensajes sobre la misión y legado de Romero, que fue beatificado en 2015.


Báez recordó una de las frases de Romero, a propósito de la grave crisis que vive Nicaragua desde hace casi un año, en la que pedía "en nombre de Dios, no más represión, en nombre de Dios, no matar".

El arzobispo Romero, asesinado en 1980 por un escuadrón de la muerte, fue declarado santo de la iglesia católica el pasado 14 de octubre en el Vaticano.

En tanto, la Juventud Sandinista, el brazo juvenil del FSLN, desarrolló una serie de actividades en conmemoraron del 39 aniversario del asesinato de Romero, según informaron medios oficiales.

"Desde nuestro modelo cristiano, nos sentimos muy apegados a los principios revolucionarios de san Romero, así como a los principios cristianos que marcan el inicio de seguir promoviendo el bien común y la unidad entre los pueblos de Centroamérica y el mundo", expresó Milton Ruiz, coordinador de Juventud Sandinista.

Por su parte, el embajador de El Salvador en Nicaragua, Carlos Antonio Ascencio, agradeció el cariño de los nicaragüenses hacia el religioso.

"Recordamos a monseñor Romero, quien fue un luchador incansable en la defensa de la vida humana, a quien veía en un entorno en el que morían, sufrían tortura, cárcel, persecución", indicó.

"Romero es un salvadoreño ejemplar y representativo que pertenece a todos los latinoamericanos quienes hoy lo conmemoramos y recordamos como el gran defensor de la verdad", agregó.

Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un francotirador desconocido cuando oficiaba misa en la pequeña capilla del hospital de cáncer La Divina Providencia, en San Salvador.

El santo salvadoreño se pronunciaba contra la violencia y las violaciones a los derechos humanos en los años previos a la guerra civil, con lo que se erigió en un referente en la defensa de los más vulnerables.

El Informe de la Comisión de la Verdad de la ONU de 1993 señaló como el responsable de dar la orden de asesinar a Romero al mayor Roberto D'Aubuisson, fundador de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), partido del que fue diputado y candidato presidencial.

Dicho documento también apunta que en la planificación y ejecución del asesinato participaron Álvaro Saravia, el capitán Eduardo Ávila, así como Fernando Sagrera y Mario Molina, entre otros.

Una corte de Instrucción ordenó en mayo de 2017 la reapertura del proceso penal por el homicidio de monseñor Romero y en octubre de 2018 mandó a la Fiscalía realizar una nueva investigación.

El juzgado también emitió una orden de detención contra el capitán Saravia, único imputado en el proceso y con paradero desconocido.

La anulación de una ley de amnistía de 1993 por una fallo de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) permitió la reapertura de este caso y de los procesos por la masacre de unos 1.000 campesinos en El Mozote (1981) y de seis sacerdotes jesuitas (1989).

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