Pasó de ser un terreno de ¢20 a un semillero: pequeña escuela de Oreamuno cumple 100 años

Todo un ejemplo, de esos que valen escuchar. Una pequeña escuela de Cartago llega a los 100 años, y lo celebra a lo grande.

Está ubicada en Cipreses de Oreamuno, un centro construido en 1918 en un terreno que en aquel momento tenía un valor de tan solo ¢20.

En los registros sobre sus orígenes se consigna que los vecinos de esta localidad se organizaron para buscar el terreno, y lo compraron a un señor llamado Nicolás Granados.

La maestra Yendily López nos llevó al museo de ese centro. Dentro de él hay muchos pupitres, llenos de libros de aquel entonces.

 

En ese museo hay viejas máquinas de escribir con los que se hacían las circulares, y el primer televisor que tuvo la escuela.

Uno de los documentos que se conservan, relata que los estudiantes cursaban apenas hasta cuarto grado. El que podía seguir estudiando debía ir a Pacayas, Cervantes o San Rafael de Oreamuno.

La herencia se ha mantenido a lo largo de los años. La directora Ninosca Moncada recuerda la importancia que tiene este centro para el pueblo.

 

Los alumnos forman parte de la fiesta de cumpleaños número 100.

 

Ahora, esta escuela que costó ¢20, recibirá una inversión de ¢500 millones para ser reconstruida.

El legado de los maestros del pasado se mantiene incólume: el 100% de los profesores no se fueron ni un solo día a la huelga.

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