El ''basurero'' de Ureña y la memoria selectiva de Hernán Torres

Me imagino el sufrimiento del jefe del departamento de prensa de la Liga, Ferlin Fuentes, al escuchar a Marco Ureña decirle “basurero” a un medio de comunicación.

No dudamos que, como todo equipo grande, serio, a los jugadores y cuerpo técnico de Alajuelense se les asesore en materia de comunicación, para que no se salgan de una línea institucional, de respeto y mesura.

Pero cómo les cuesta a los futbolistas, víctimas de la calentura, de la frustración del momento. Seguramente el propio Marco, al percatarse de lo que dijo y cómo lo dijo en las reproducciones viralizadas de su exabrupto, ha de poner las barbas en remojo. Lo más correcto sería que se disculpase.

No se le puede decir “basurero” a un medio, es una falta de respeto. Es el equivalente a decirle “basurero” a los equipos no tradicionales, comparándolos groseramente con los llamados clubes grandes, que tienen un presupuesto mayor. Además, seamos claros, los canales Multimedios y Tigo Sports tienen los derechos exclusivos de 4 planteles, “taco a taco” con Teletica y con Repretel, incluidos el campeón nacional y dos firmes candidatos para clasificar, Herediano, San Carlos y la UCR, respectivamente. Súmele al Santos, elenco estable, fuera de problemas de descenso. Sí, Marco: te equivocaste, errar es de humanos, pero deberías ofrecer una disculpa. Tampoco creo que Fuentes ni mucho menos sus jefes, estén celebrando que Ureña revelase carencias institucionales, como la tardanza en efectuarle una resonancia magnética.

También llama la atención que el técnico de Alajuelense, Hernán Torres, se queje del arbitraje luego de sucumbir ante Herediano. Don Hernán, estimado don Hernán: la patada voladora de Patrick Pemberton sobre Aldo Magaña no deja resquicio para dudas. Fue violenta, temeraria, puso en peligro la integridad física del mexicano y fue la causa de la debacle manuda en el Rosabal Cordero. Coincido que hubo un penal no señalado a favor de la Liga, sobre el “Ro-Ro”, pero el partido ya iba 2 a 0 y fue una especie de chispazo en medio de una inmensa superioridad del Team a partir de la expulsión. Y la expulsión de Porfirio fue en la agonía del juego. Aunque sea discutible, no incidió en el resultado.

Torres fue víctima de la memoria selectiva de los técnicos. No se acordó que la Liga sigue “viva” matemáticamente gracias a los árbitros que se equivocaron a su favor en los dos partidos contra Cartaginés, gracias a un par de goles en fuera de juego, faltas inexistentes o mal cobradas y hasta penales no sancionados a favor de los brumosos.

No solo pasa en la Liga. Por más asesoría que le dan en el Saprissa a sus empleados, igual el “Paté” Walter Centeno les dijo a los aficionados morados que se van a cansar de silbar, porque él va a seguir con su idea futbolística, aunque no les guste, y en el Cartaginés Martín Arriola también la emprendió contra quienes lo abuchean, porque ellos no le pagan el salario, dijo.

Ese tipo de “salidas” son la jaqueca de los encargados de comunicación de los equipos. En el caso de Jafet Soto, que tira a diestra y siniestra, es diferente… porque es copropietario. Esté bien o mal lo que diga, tiene vía libre, sin filtros, y se atiene a las consecuencias bajo su propio riesgo. Además, sin pretender justificarlo ni avalarlo, da la impresión que sus dardos no son disparados con el “hígado”, aunque lo parezca, sino previamente pensados con fines específicos, como distraer la atención o meter presión en puntos predefinidos por él. Que sea correcto, ya esa es otra historia.