Qué vende más: El humo vs. Los pies sobre la tierra

El marketing llega a los banquillos y, para muestra, un botón. Hoy analizamos los discursos de los técnicos de Saprissa y Alajuelense después del clásico (0-0).

Del lado morado, del equipo que empató como local ante el entonces colero del certamen y perdió el subliderato, brotaron palabras de alegría, casi de plena satisfacción. Del manudo, del que sacó paridad en cancha rival y logró escalar posiciones, verbo parco y mesurado.

“Salgo contento, porque me gustan cosas que hace el equipo”, esbozó Walter Centeno, tras dominar 35 minutos de los 90 del choque.

“Ustedes han escuchado en otros lugares que falta tiempo; a mí me puede faltar, pero los jugadores han interpretado muy bien el sistema. El resultado es circunstancial, ahora nosotros estamos contentos porque los futbolistas también lo están”, remarcó.

En realidad, el juego fue parejo los primeros 10 minutos, tras los cuales Saprissa dominó de ahí al 35’, lapso durante el cual solo generó dos opciones claras de gol: una que Rubilio Castillo no pudo cerrar y otra que Marvin Angulo reventó en el horizontal. Por lo demás, la Liga soportó un “toque, toque” lento y predecible, carente de mayor profundidad.

El segundo tiempo fue parejo, equilibrado, con tres opciones clarísimas para Alajuelense e igual cantidad para Saprissa. Incluso, la más clara fue la que el manudo Róger Rojas se perdió debajo del travesaño, retando las leyes físicas.

A la larga, la gestión del “Paté” se resume en dos partidos de local, con victoria 1x0 sobre el equipo más malo del Clausura (Santos) y paridad a cero contra el entonces sotanero, Alajuelense. ¿Da para un discurso tan emotivo? ¿Ha sido tan radical el cambio positivo de la “S” tras la salida de Vladimir? A lo mejor es una estrategia psicológica para convencer y, a partir de allí, comenzar una verdadera escalada de buen fútbol. Ojo, podría ser positivo, porque inyecta, porque motiva.

No decimos que no pueda llegar a plasmarse la idea del “Paté”, pero, por el momento, me quedo con lo que dijo Mariano Torres, volante morado: "Es lo mismo que veníamos haciendo", quizás con un nuevo mandamiento: “nunca reventar la bola, siempre salir jugando”.

Del otro lado, el colombiano Hernán Torres salió serio, mesurado, bajándole el tono al que podría parecer un buen resultado, de visita en una “Cueva” repleta y eufórica, ante el entonces sublíder.

“Creo que estamos creciendo en lo que queremos, me gustó el segundo tiempo, pero no me gustó el primer tiempo. Se jugó fútbol, tuvimos opciones de hacerla. Ante Grecia no tuvimos opciones de gol, pero tenemos que seguir mejorando muchas cosas más”.

Torres aceptó que en esa complementaria no fue que su Liga arrollara al Saprissa, porque los morados también tuvieron opciones y hasta subrayó que Patrick Pemberton salvó al Alajuelense. Ojo, tampoco es que ser tan parco y realista sea del todo bueno, porque a veces hacen falta dosis de entusiasmo sintético como las que vende el “Paté”.

Y, claro, LDA  no ha salido de la crisis. Perdió contra Pérez Zeledón en casa, sucumbió contra Grecia en cancha neutral y pellizcó puntito en Tibás. Un mísero punto de los 9 disputados tras el despido de Luis Diego Arnáez.

Es decir, el rendimiento del club sigue en picada: 6 puntos de 21 disputados, igualado con Santos y Carmelita, a los que supera raquíticamente, por gol diferencia.

En síntesis, el DT del equipo que pudo liquidar a su rival puso cara de fascinación, aunque esta vez no hablara de “noche mágica”, como contra Santos. Mientras que el del DT del equipo que salió vivo de la “Cueva del Monstruo”, la más hostil contra el león, ni siquiera sonrió. Sabe que la cuesta se le empina con cada punto que pierde. Y en el clásico perdió otros dos.