El anuncio de la presidenta electa abre nuevamente la discusión sobre el rol de la banca pública en el financiamiento del Estado y del sistema de pensiones.
A lo largo de esta administración, el Gobierno no ha quitado el dedo del renglón en su intención de vender el Banco de Costa Rica (BCR), una propuesta que ahora será retomada por la presidenta electa, Laura Fernández, y que vuelve a colocar el tema en el centro del debate político, económico y social del país.
Desde el Poder Ejecutivo se sostiene que una eventual venta del BCR permitiría reducir la deuda pública y generar recursos frescos para atender otras prioridades del Estado, en medio de un escenario fiscal limitado. Aunque la iniciativa no es nueva, cobra nuevamente fuerza con el cambio de gobierno y con la discusión sobre cómo financiar el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social.
La propia Fernández ha señalado que el tema será analizado con responsabilidad y diálogo, tomando en cuenta criterios técnicos, el impacto en los trabajadores de la entidad y el rol que cumple el banco dentro del sistema financiero nacional. Sin embargo, ha sido enfática en que mantiene su postura a favor de la venta.
“Yo sigo en pie con la propuesta seria de que vendamos el Banco de Costa Rica antes de que quiebre, antes de que caiga por crisis de problemas de corrupción y eventuales malos manejos, y que todos los recursos de la venta de ese banco los utilicemos para capitalizar el fondo de pensiones del IVM de la Caja”, manifestó la presidenta electa.
Rechazo desde el BCR y los sindicatos
Estas declaraciones no cayeron nada bien dentro de la entidad financiera. Representantes del banco y del sector sindical salieron rápidamente a desmentir los señalamientos, asegurando que Fernández estaría brindando información incorrecta sobre la situación del BCR.
El secretario adjunto de UNEBANCO, Omar Rodríguez, afirmó que el Banco de Costa Rica goza de una sólida salud financiera y rechazó que la institución se encuentre en crisis.
“Es totalmente irresponsable afirmar que el banco está en crisis. Los estados financieros auditados y supervisados por la SUSEF reflejan que el BCR es una de las instituciones más sólidas y rentables del sistema bancario nacional. No somos una carga fiscal para el Estado, somos un motor que genera utilidades netas y aporta enormes recursos a la población año tras año”, señaló Rodríguez.
Desde el sindicato también se cuestionó que la venta del banco sea presentada como un salvavidas para el régimen de pensiones. Según UNEBANCO, no existe ningún estudio técnico que respalde que la venta del BCR sea una solución real para el IVM.
Por el contrario, advirtieron que una eventual venta tendría un alto costo social, ya que eliminaría el aporte anual permanente que el banco realiza para financiar el régimen no contributivo, además de afectar recursos destinados al Infocoop, la Comisión Nacional de Emergencias y becas estudiantiles del CONAP.
“El BCR no regala sus ganancias; las devuelve al pueblo costarricense. Rechazamos los señalamientos infundados de malos manejos. A la fecha, el banco no cuenta con condenas ni investigaciones por corrupción que justifiquen su desmantelamiento”, agregaron.
Los representantes sindicales insistieron en que el Banco de Costa Rica es una institución estratégica y un símbolo de soberanía financiera, que ha garantizado la bancarización social en todo el territorio nacional y la prestación de servicios esenciales del Estado, como licencias, pasaportes y otros trámites gubernamentales.
Por su parte, Jonathan Blanco, secretario general del sindicato, indicó directamente a la presidenta electa que este tema responde, a su criterio, a un movimiento político.
“La existencia estatal del BCR no es un asunto meramente económico o financiero. Tiene que ver con el modelo de desarrollo social del país y con la realidad cotidiana de las comunidades. Esta propuesta es un ataque directo al Estado Social de Derecho”, afirmó.
Blanco hizo un llamado a los trabajadores del banco, sus familias y a la ciudadanía en general a defender la institucionalidad y oponerse a la venta del Banco de Costa Rica.
Opiniones divididas entre economistas
El debate también ha generado posiciones encontradas dentro del sector económico. Para el economista Víctor Umaña, la venta del BCR puede ser una opción válida en un contexto de estrechez fiscal.
Umaña recordó que Costa Rica enfrenta serias limitaciones presupuestarias y que los recursos fiscales no alcanzan para cubrir todas las necesidades del Estado, como educación, seguridad y el financiamiento del régimen de pensiones.
Durante la campaña política, explicó, varios candidatos plantearon la venta del banco con distintos fines, entre ellos la amortización de deuda pública, la creación de fondos de inversión o el fortalecimiento del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte.
“En circunstancias donde los recursos públicos no aguantan y el presupuesto basado en impuestos no es suficiente, es deseable recurrir a la venta de algunos activos públicos. La pregunta es si este es el mejor momento para vender el banco. El BCR sigue siendo un activo valioso y algunas declaraciones recientes no ayudan a una venta efectiva, pero la propuesta sigue siendo válida”, señaló.
Umaña agregó que Costa Rica cuenta con varios bancos públicos y que, a su criterio, no sería indispensable mantener más de uno.
En contraste, el economista y exviceministro de Hacienda, Fernando Rodríguez, considera que la discusión sobre la venta del BCR debería darse por superada.
Rodríguez cuestionó la falta de una justificación clara y consistente detrás de la propuesta, al señalar que los argumentos han ido cambiando con el tiempo.
“Primero era para amortizar deuda, ahora para capitalizar el IVM. Vamos de excusa en excusa sin una razón clara. Además, la venta del BCR sería apenas una solución temporal y de muy corto plazo, tanto para el problema fiscal como para el de pensiones”, afirmó.
El exviceministro advirtió que la solución estructural a ambos problemas pasa por otras medidas y no por la venta de un banco público, y cuestionó que se someta al país a una discusión que genera división e incertidumbre sin resolver los problemas de fondo.
Finalmente, Rodríguez señaló que aún no existe claridad sobre el valor real del Banco de Costa Rica ni sobre las condiciones en las que eventualmente se aceptaría una venta, aspectos que considera fundamentales antes de reabrir el debate.
Así, la propuesta de vender el BCR vuelve a dividir criterios entre el Gobierno entrante, los trabajadores del banco, los sindicatos y el sector económico, en un debate que promete mantenerse en la agenda nacional durante los próximos meses.





