Fiscalía expuso cómo el exfuncionario presuntamente se llevó efectivo en sobres. Defensa alega inconsistencias en la acusación.
Dos años y medio después de que el Banco Nacional (BN) anunció un millonario faltante de dinero en su sede central, comenzó este jueves el juicio, contra un hombre de apellido Olivas, a quien se le acusa de realizar múltiples sustracciones de efectivo entre los años 2021 y el 2023.
El debate se realiza en el tercer piso de los Tribunales de Goicoechea, Segundo Circuito Judicial de San José.
Olivas, cuya imagen no puede ser publicada, se mantiene en prisión preventiva desde noviembre del 2023 cuando fue detenido como sospechoso. La Fiscalía le atribuye 33 cargos de peculado.
El diccionario del Poder Judicial lo define como el “delito que comete el funcionario público que sustrae o distrae dineros, o bienes del erario público, cuya administración, percepción o custodia le haya sido confiada en razón de su cargo”.
Tras las revisiones internas del BN, el faltante registrado ascendió a ₡3.293 millones. La Policía Judicial llamó el caso “Gallo tapado” porque el acusado supuestamente destinó grandes cantidades en compra de lotería e incluso ganó premios.
¿Qué sucedió?
El Ministerio Público es representado en el juicio por Ronald Segura y Carlos Manuel Benítez de la Fiscalía Adjunta de Probidad, Transparencia y Anticorrupción (FAPTA).
Benítez leyó la acusación y Segura realizó los alegatos iniciales ante los jueces Franz Paniagua, Alfredo Arias y la jueza Rosaura García. Esta es una síntesis de la exposición.
La Fiscalía explicó que Olivas trabajaba como “Tesorero de Procesamiento de Numerario Clientes Externos” en el Centro Interno de Procesamiento de Efectivo (CIPE) del Banco Nacional.
En este lugar reciben el dinero de los clientes que llega en tulas (“sacos”) o fajos a través de los camiones remeseros. Ahí se verifican las cantidades, se acreditan los montos y luego el efectivo se traslada a la bóveda.
Los billetes se clasifican en grupos de 100 unidades y estos, a su vez, en bloques de 10 fajos.
El acusado únicamente podía quedar en custodia del efectivo que no fuera suficiente para armar los fajos y bloques. A este residuo se le conoce como “colas”. Al día siguiente, podía completar con los nuevos arribos de dinero.
El fiscal Segura dijo que Olivas, presuntamente, no contaba el dinero como debía hacerlo e incluso comenzó a acumular efectivo y tulas en dos “cofres” para posteriormente idear la forma de sacar los billetes.
En la lectura de la acusación, Benítez comentó que en reiteradas oportunidades, Olivas metió fajos de billetes en un sobre de manila que posteriormente sustrajo del CIPE.
Luego, salía caminando a través de la esclusa y puesto de seguridad de dicha dependencia, hasta sacar el dinero de manera definitiva de la custodia de la entidad bancaria.
Segura aseveró que, como parte de las evidencias, hay imágenes del sistema de Circuito Cerrado de Televisión (CCTV) en las que se observa al exfuncionario con los sobres.
La tesis de la Fiscalía es que Olivas tenía un horario diferenciado que se extendía más allá de las 4:00 p.m. Por eso estaba en el Centro cuando las demás personas se habían ido.
Las sustracciones supuestamente ocurrían entre las 4:15 p.m. y las 5:30 p.m. cuando no había supervisión. Segura detalló que el jefe de Olivas hacía teletrabajo la mayor parte del tiempo y por eso no se encontraba en el sitio.
El fiscal manifestó que contra el imputado se ordenó el congelamiento de cuentas en las cuales encontraron cantidades de dinero que no correspondían con los ingresos por su trabajo en el Banco Nacional.
El Ministerio Público y la representación legal del Banco Nacional indicaron que se desconoce el paradero de gran parte del dinero sustraído.
El representante de la Procuraduría, Federico Quesada, informó que el Estado reclama a Olivas ₡50 millones por daño social.
Por este caso hay siete personas más bajo investigación que, de momento, no han sido acusados. El Ministerio Público debe determinar si tuvieron o no algún grado de participación en los hechos.
Posición de la defensa
El abogado defensor de Olivas es Eduardo Jiménez, quien atendió preguntas de los medios de comunicación la mañana de este jueves.
«Es que este proceso se ha plagado de un montón… de una serie de inconsistencias que vamos a demostrar. Por ejemplo, aquí nunca se nos ha dicho si los sobres llevaban o no llevaban dinero. ¿Cuántos sobres? Si es que este señor sacó sobres. Se habla de 33 peculados. No sabemos, no está ahí dentro de las pruebas un arqueo», dijo.
«Eso es un desorden, eso fue un desorden. Aquí lo que sucedió fue que algunos se aprovecharon y le tiraron todo el problema a mi representado. Por eso es que vamos a mostrar la no participación y la inocencia de mi representado en estos hechos», añadió.

Noticias Columbia le consultó si la tesis de la defensa planteará que hubo algún tipo de error contable o informático y no el faltante del dinero físico.
«Yo le pregunto a usted si en 33 sobres de manila usted puede sacar 3.000 millones de colones. Se lo dejo ahí en esa pregunta», respondió.
«Yo no sé, si es que había billetes de de 100.000 colones, no sé si esa denominación. No sé si tenían visión de rayos X para saber qué llevaban esos sobres. Si iban papeles, no iban papeles, si iban un colón, dos colones. Es que ese es el problema», agregó.
Jiménez calificó como vergonzoso que Olivas lleve dos años y medio en prisión preventiva, plazo que considera excesivo.





