El astronauta costarricense, Franklin Chang Díaz, compartió su profunda emoción tras el exitoso lanzamiento de la misión Artemisa II hacia la órbita lunar el pasado 1 de abril de 2026.
En una reciente entrevista para la cadena internacional CNN, el siete veces veterano del espacio describió el despegue como un momento que le “erizó la piel” y que marca el inicio de una nueva era para la humanidad.
Para Chang Díaz, presenciar el ascenso del cohete SLS (Space Launch System) no fue solo un avance técnico, sino un viaje a la nostalgia. El científico comparó el sentimiento actual con lo vivido en 1968 durante la misión Apolo 8, recordando el impacto de escuchar al comandante leer pasajes del Génesis mientras orbitaba la Luna en plena Nochebuena.
“Ahora nos vamos a montar en una bicicleta mucho más sofisticada y capaz”, afirmó Chang, utilizando una analogía para explicar que, aunque la esencia de la exploración es la misma que hace 50 años, la tecnología actual ha superado barreras que en su época de astronauta activo parecían insalvables.
La evolución del silencio espacial
Uno de los puntos más destacados por el costarricense fue la drástica mejora en las comunicaciones y en los materiales usados para construir los cohetes y mantener la misión. Chang recordó que en sus misiones no existía la cobertura satelital actual, lo que provocaba periodos de silencio absoluto donde la nave perdía contacto con la Tierra al no haber satélites capaces de transmitir ondas electromagnéticas en ciertos puntos de la trayectoria.
Chang también resaltó que los materiales y técnicas de fabricación actuales permiten misiones más seguras y prolongadas y a diferencia de las misiones realizadas durante el siglo XX, Artemisa II cuenta con una red de datos robusta que elimina los vacíos de comunicación del pasado.
El astronauta de origen costarricense radicado en Houston no ocultó su anhelo de volver al espacio: “Cuánto desearía poder hacerlo nuevamente”, confesó al ver a la tripulación de Artemisa II alejarse de la gravedad terrestre.
La misión Artemisa II, que transporta a cuatro astronautas en un vuelo de diez días alrededor de la Luna, es vista por Chang Díaz como el paso obligatorio para la colonización de Marte. El científico, quien sigue liderando el desarrollo de motores de plasma para viajes interplanetarios, cerró su intervención reafirmando que el éxito de esta misión valida décadas de esfuerzo científico y reabre el camino para que el ser humano se convierta en una especie que logre mayores conquistas en el espacio.





