El 14 de marzo de 1926 ocurrió el peor accidente ferroviario de la historia de Costa Rica que dejó más de 250 personas fallecidas.
La mañana de ese domingo, hace un siglo, el país vivió una pesadilla que llevó luto y dolor. Tres vagones del tren de pasajeros descarrilaron al llegar al puente sobre el cañón del río Virilla, que comunica Santo Domingo de Heredia con Tibás.
El recorrido entre Alajuela y Cartago tenía como fin llevar a una gran cantidad de personas a la vieja metrópoli donde se iba a realizar un turno con fines benéficos.
El acceso al puente lo antecede una curva. Uno de los vagones de «la cola» se salió de la vía y, en el movimiento, arrastró los otros que estaban enganchados, los cuales no habían llegado a la estructura. Uno quedó sobre un pastizal, otro cayó por la ladera y el tercero impactó el puente.

Los documentos de la época como periódicos cuentan escenas de horror debido a la gran cantidad de personas fallecidas y heridas. La atención de la emergencia requirió del trabajo de socorristas pero también de la solidaridad de sobrevivientes y voluntarios que llegaron al sitio apenas se supo la noticia.

Para conmemorar los 100 años de la tragedia del Virilla, la Municipalidad de Santo Domingo publicó un calendario, realizó conversatorios y este sábado inauguró obras para el mejoramiento de la estación del tren en Santa Rosa.
Los trabajos efectuados incluyen rotulación e imágenes que hacen referencia al accidente y la época en que ocurrió. A esto se suma la colocación de una cruz conmemorativa.

Desde hace varios años, el alcalde de Santo Domingo, Jorge Fonseca, se ha mantenido hablando de la importancia de no olvidar el suceso para así honrar la memoria de las víctimas y de quienes prestaron auxilio.
«Catástrofe es un término más amplio que tragedia y lo aplico yo por la dimensión de la infausta situación que se dio con esa cantidad de víctimas ese día, más las que fallecieron luego. Me puse a invesitgar y he aprendido mucho», dijo.
Escuche aquí las declaraciones:





