Este 25 de noviembre se cumple un año del accidente aéreo en Pico Blanco. La madre de una de las víctimas conversó con Noticias Columbia.
El 25 de noviembre del 2024 la avioneta, matrícula TI-GER, una Cessna 206 de la empresa Aero Caribe, se estrelló en el cerro Pico Blanco que se ubica entre Escazú y Santa Ana.
El vuelo salió de Barra de Tortuguero e iba hacia el aeropuerto Tobías Bolaños en Pavas. Por condiciones del tiempo, fue dirigido al Juan Santamaría y aproximadamente a las 12:30 p.m. perdió comunicación con el radar.
La tragedia dejó cinco personas fallecidas: Mario Miranda (piloto), Ruth Mora (copiloto), Jean Franco Segura Prendas, Gabriela Calleja y Enrique Castillo Incera. La única sobreviviente fue Paola Amador, de 32 años.
Noticias Columbia conversó con Eva Prendas, madre de Jean Franco, quien tenía 28 años, era vecino de Siquirres de Limón y turismólogo de profesión. Comentó que familiares y amigos de su hijo se han dedicado a recordarlo con mucho cariño y para ello, han realizado varias actividades.
La madre destacó que en el Liceo La Alegría de Siquirres el pintor Martín Ureña, artista de la comunidad, pintó un mural en memoria de Jean Franco. En la imagen se observa al muchacho en medio de la naturaleza que tanto le gustaba.

Doña Eva, junto a las amigas y amigos más cercanos de su hijo, expresaron sus sentimientos escribiendo mensajes para destacar cualidades del muchacho.

Ha sido un año muy difícil para doña Eva y su familia. «Extraño mucho a mi hijo. Todavía espero a veces verlo llegar por la puerta y decirme: ‘¿cómo está mami?’ y darme un abrazo como siempre lo hacía; pero ya no será posible nunca más eso», expresó.
«Yo espero en Dios que la investigación que se está haciendo de parte de Aviación Civil y el OIJ, nos pueda dar una respuesta a todas las familias que hoy estamos llorando a nuestros seres queridos sobre qué pasó exactamente, cuáles fueron las causas de este siniestro», añadió Prendas quien envió un abrazo y un mensaje solidario a las demás familias afectadas.
La madre de Jean Franco destacó sus cualidades profesionales y la pasión que sentía por su trabajo y por guiar a las demás personas.
«Era un joven espectacular en lo que hacía y era uno de los más queridos por los clientes, por su calidez humana y la excelencia de servicio al cliente al cual se entregaba sin reservas. Siempre recibió elogios, tanto de sus compañeros de trabajo como de sus clientes, por su conocimiento profundo de la fauna y de la flora costarricense y la forma en que introducía a las personas a vivir toda una experiencia de turismo conociendo nuestro hermoso país de Costa Rica», resaltó.





