La entrega oficial del Nobel se llevó a cabo en Noruega, donde la hija de Machado subió al escenario para aceptar el premio ante un auditorio que aplaudió su lucha democrática.
La líder opositora venezolana María Corina Machado fue reconocida este miércoles con el Premio Nobel de la Paz 2025, en una ceremonia marcada por su ausencia debido a las restricciones de movilidad impuestas por el Gobierno de Nicolás Maduro, que le impiden salir del país.
El Comité Noruego subrayó su defensa sostenida de la democracia, su llamado permanente a una transición pacífica y su resistencia durante más de un año en la clandestinidad. Según destacó el presidente del comité, Jørgen Watne, estos elementos reflejan el impacto internacional de su labor en favor de los derechos civiles en Venezuela.
“Su violencia no es permanente. Señor Maduro, acepte los resultados electorales y deje el poder… María Corina Machado y la oposición venezolana han encendido una llama que ninguna tortura ni miedo puede extinguir”, expresó Watne.
“Cuando se escriba la historia de esta época, no serán los nombres de los autoritarios los que recordaremos, sino los de quienes se atrevieron a resistir”.
Su hija recibe el premio en Oslo
En representación de Machado, su hija Ana Corina Sosa Machado recibió el galardón en Oslo. Durante su discurso, hizo alusión al deterioro institucional de Venezuela y a la larga crisis que vive el país.
Recordó que sus padres le inculcaron la responsabilidad de asumir el futuro de Venezuela, pero lamentó que, con el paso de los años, “un hombre que una vez lideró un golpe de Estado fue electo presidente”, en referencia a Hugo Chávez.
Ana Corina denunció ante el auditorio la erosión de la democracia:
“Desde 1991 el régimen ha desmantelado nuestra Constitución, ha censurado la prensa, manipulado elecciones y perseguido a los disidentes. Convirtieron la riqueza petrolera en un instrumento para amordazar al país”.
Criticó también la corrupción y los programas asistencialistas utilizados como mecanismo de control social, asegurando que muchas políticas “no buscaban progreso, sino obediencia”.
Un reconocimiento a su determinación
Durante la ceremonia se destacó la “determinación inquebrantable” de Machado y se subrayó que su imposibilidad de asistir es evidencia del clima de persecución que enfrenta. El acto estuvo acompañado de prolongados aplausos y mensajes internacionales de respaldo.
Reacciones en Costa Rica
El expresidente costarricense Miguel Ángel Rodríguez fue invitado al evento, pero no pudo asistir por motivos personales. En conversación con Columbia, calificó la distinción como “un acto de extraordinaria justicia” y resaltó el legado moral de Machado.
“Representa lo mejor de los valores de nuestra cultura latinoamericana: fraternidad, dignidad, familia. Ha enfrentado una dictadura sin renunciar a sus principios”, señaló Rodríguez.
“El premio es también una bandera para América Latina, una voz que nos recuerda que tenemos capacidad para salir adelante”.





