Según el analista Javier Rosiles, el esquema de ayudantías civiles implementado desde el gobierno de López Obrador es insuficiente para garantizar la protección de la jefa de Estado.
El incidente que vivió la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, al ser acosada por un hombre mientras caminaba por calles de la Ciudad de México, reabrió el debate sobre el modelo de seguridad presidencial implementado por su administración.
Durante una entrevista desde México con Noticias Columbia, el analista político y experto en procesos políticos y electorales, Javier Rosiles calificó el episodio como “preocupante”, no solo por el riesgo que representó para la mandataria, sino por el mensaje que envía en un país donde las mujeres enfrentan altos niveles de acoso.
“Este tipo sí logra acosarla y de hecho sí la toca. Es preocupante, porque si la propia presidenta sufre una agresión así, imagínate lo que pueden vivir las demás mujeres de este país”, afirmó Rosiles.
El experto recordó que desde la llegada al poder de Andrés Manuel López Obrador, México eliminó el Estado Mayor Presidencial, un cuerpo militar de élite que protegía al jefe de Estado. En su lugar, el actual gobierno implementó un modelo de “ayudantías”, compuesto por civiles que acompañan a la presidenta en sus desplazamientos.
“Es un esquema más austero, sin camionetas blindadas ni agentes armados a la vista. Pero la presidenta no solo se representa a sí misma, sino al Estado mexicano, y este hecho muestra deficiencias graves en su seguridad”, explicó.
Rosiles destacó que el acoso a Sheinbaum ocurrió en un contexto de inseguridad generalizada, marcado además por el asesinato reciente de un alcalde conocido como “el Bukele mexicano”.
Según el analista, algunas versiones han sugerido que el incidente podría ser un montaje para desviar la atención, aunque él descarta esa posibilidad.
“No creo que sea un montaje. Me preocupa más la falta de seguridad y la idea de mostrar cercanía con la gente. En esta ocasión, esa estrategia no salió bien”, indicó.
Pese al episodio, Sheinbaum confirmó que mantendrá su modelo de seguridad y que ya interpuso una denuncia penal contra el agresor, quien fue detenido.
Para Rosiles, la presidenta está aprovechando la coyuntura para cambiar la narrativa política:
“Hace unos días era criticada por no apoyar lo suficiente a un político asesinado; ahora se le ve como víctima. Este giro, sin duda, ha sido capitalizado con habilidad”.
El analista insistió en que, aunque la cercanía con la ciudadanía forma parte de la identidad política de Sheinbaum, el hecho evidencia la necesidad de reforzar los protocolos de seguridad.
“Más allá de si uno apoya o no a la presidenta, hay que recordar que ella representa a todo el Estado mexicano. Por eso su protección no puede tomarse a la ligera”, concluyó Rosiles.





