Desde el 2013, cada 14 de abril se celebra el Día Internacional del Arquero en honor al nacimiento de Miguel Calero, histórico guardameta colombiano. La fecha rinde tributo a su legado y a todos los porteros que, como él, defienden el arco con entrega, liderazgo y pasión.
Costa Rica ha sido cuna de grandes arqueros que han dejado su huella no solo a nivel local, sino también en la élite del fútbol internacional. Hablar de porteros en Costa Rica es hablar de Luis Gabelo Conejo, figura en Italia 90, cuyas atajadas nos pusieron en el mapa mundial. Décadas después, el país volvió a soñar con Keylor Navas, pieza clave en Brasil 2014 y ganador de tres Champions League con el Real Madrid. Ambos han inspirado generaciones enteras, demostrando que un arquero costarricense puede brillar en el escenario más grande.
En el fútbol femenino, también han brillado figuras como Dinnia Díaz, recordada por sus atajadas en la histórica clasificación al Mundial de 2015, y Noelia Bermúdez, elegida como mejor portera de la liga española en 2016. Todas ellas han dejado huella con su talento, entrega y liderazgo bajo los tres palos.
Ser arquero es vivir en la delgada línea entre el héroe y el villano. Pero también es tener el privilegio de ser el último en rendirse. En este Día Mundial del Arquero, celebramos a todos esos guardametas costarricenses, del pasado y del presente, que han hecho del marco su hogar y de cada atajada, un acto de amor por la camiseta.
Los porteros y porteras costarricenses nos han enseñado que la verdadera grandeza también se encuentra bajo los tres palos. Con valentía, liderazgo y pasión, defienden no solo el arco, sino el orgullo de todo un país. Hoy celebramos a quienes hacen del marco su lugar de honor.





