El responsable técnico de Pumas UNAM sacó conclusiones después del juego contra Alajuelense, ida por los octavos de final de la Copa de Campeones de Concacaf (victoria 2-0):
“Más que imaginar, lo soñé. El resultado es lo que menos me importa, de corazón. No tengo miedo a perder ni fracasar, me importa que juguemos bien y la gente se identifique, si hacemos eso estaremos cerca de los objetivos”.
“Me voy hoy ilusionado, más allá del resultado, porque hicimos un partido bastante serio, con el equipo súper compacto tanto en la presión alta como en el bloque bajo, sin espacios entre líneas. Defensivamente, me parece que el bloque se vio perfecto, tenemos mucho por trabajar, pero me ilusiona porque hay un techo muy alto”.
“Son cosas que después de dos entrenamientos, y sin el equipo completo, e imagínate que con dos entrenamientos pudimos sacar el resultado y ver cosas buenas. Me voy bien, es un camino largo, pero lo que más me ilusiona es que entro al vestidor y veo gente con muchas sonrisas. Disfrutaron entrar a la cancha y es uno de los objetivos que tengo como entrenador, que disfruten”.
“Volver a tu casa es algo difícil de explicar. Después de 15 años que me fui y regresar aquí como entrenador es una satisfacción, un orgullo. Uno de los objetivos es que la gente se sienta identificada con su equipo, que sea feliz, que se va y contenta a su casa, que se sientan orgullosos de ser puma”.





