En un trabajo especial de Noticias Columbia, estudiantes de las universidades públicas hablaron sobre el impacto que tendría una reducción de sus recursos.
El Ministerio de Hacienda presentó a la corriente legislativa el proyecto de ley 25.803, denominado “Segundo Presupuesto Extraordinario de la República para el ejercicio económico 2026”.
El proyecto ha provocado críticas, debates entre sectores y la convocatoria a una marcha este martes 20 de octubre, debido a lo que se consideran graves recortes de presupuesto a las cinco universidades públicas.
Según los rectores, la propuesta del oficialismo representa un recorte de 26 mil millones de colones, además de una reducción adicional de recursos provenientes de otras leyes.
El oficialismo, por su parte, sostiene que respalda la educación superior pública, más no lo que consideran privilegios de sus jerarcas.
Pero más allá de la discusión política: ¿qué podrían causar los recortes presupuestarios a las universidades públicas para sus estudiantes?
Cierres de sedes regionales
En el Tecnológico de Costa Rica, la principal preocupación es el cierre del Centro Académico de Limón, donde se imparten las carreras de Ingeniería en Computación, Ingeniería en Producción Industrial y Administración de Empresas, además de otros servicios de apoyo a los estudiantes.
Si uno de ellos quisiera continuar con sus estudios, la sede más cercana sería la de Cartago, pero eso implicaría un alquiler de alrededor de 200 mil colones, o un traslado en transporte público cuyo costo rondaría al menos los 3 mil o 4 mil colones por trayecto, sin contar que podría tomar 2-3 horas de viaje.
La dificultad es visible, situación que resaltó la presidenta de la Federación de Estudiantes del TEC, María José Zamora.
Para ella, el cierre de una sede como el Centro Académico de Limón podría traducirse en el fin de los estudios de muchos jóvenes limonenses.
“Muchos de los estudiantes, diría que la mayoría de los estudiantes que tenemos en Limón, es imposible para ellos trasladarse a otra sede, y la sede más cercana en el caso del TEC es Cartago, y para el TEC de Cartago, por la dificultad presupuestaria que tenemos, es imposible asumir a 400 estudiantes de golpe, entonces, prácticamente significaría cancelar los sueños a la juventud TEC que existe dentro de Limón”, apuntó.
Cupos limitados
En la Universidad Nacional, la preocupación versa sobre la suspensión de la creación de 417 nuevos cupos en carreras como Ingeniería de Calidad y Productividad, Ingeniería en Tecnologías Computacionales para la Ciencia de Datos e Ingeniería en Bioprocesos en zonas como Liberia, Nicoya, Sarapiquí, Coto y Pérez Zeledón.
Para Daniela Chaves, presidenta de la Federación de Estudiantes de la UNA, cerrar cupos o sedes regionales tiene un impacto negativo en estudiantes fuera de la GAM.
“Estamos hablando de 417 oportunidades, y detrás de esos cupos hay una persona que sueña con convertirse en profesional, hay una madre que está trabajando horas extra, un padre que se levanta de madrugada y una familia que lleva años esperando que alguno de sus hijos o hijas pueda llegar a la universidad”, indicó.
A esto se une que no todas las universidades privadas ofrecen estas carreras, o los precios suben a 300, 400 o 500 mil colones por cuatrimestre, mientras que una persona con beca en una universidad pública puede llegar a pagar 5 mil o 10 mil colones por semestre, y si no, los precios rondan entre 100-200 mil por el semestre.
Debido a este contexto, la presidenta de la Federación de Estudiantes de la UNED, María Ortega, expresó su preocupación por la limitación de oportunidades, y las consecuencias que todos podrían sufrir, independientemente de preferencias políticas.
“Esto es ocasionar más desempleo, esto es ocasionar que nuestros hijos y nuestras hijas, al perder esas oportunidades, queden en manos del narcotráfico, queden en manos de la delincuencia, queden en manos de decisiones que no son las correctas, como estudiante me preocupa, pero más que todo me preocupa como costarricense, me preocupa como madre, ¿qué les vamos a dejar a nuestros hijos para mañana? ¿Qué es el futuro que se espera para nuestros hijos mañana? Eso es lo que yo quiero que se pregunten los y las costarricenses, más allá de temas políticos, más allá de creencias políticas y demás, ¿de verdad es esto lo que queremos para Costa Rica? ¿De verdad creemos que esta es la solución? ¿Recortar en lo que más debemos invertir? ¿De verdad estamos creyendo eso y de verdad creemos que no nos va a perjudicar? Porque esos recortes no perjudican a un sector o al otro, por si yo voté o no voté por el partido de gobierno o si yo voté o no voté por un partido de oposición, se trata que al final todos y todas somos costarricenses y las implicaciones las vamos a vivir todos”, reflexionó.
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