Lo mejor del partido fue el pitazo final. En el Ebal Rodríguez de Guápiles se disputó un partido tan pobre, que no podía quedar de otra forma que cero a cero. Así se reflejó justo lo que se vio, un nivel menos que bajo, subterráneo.
Santos venía de perder contra Alajuelense y Cartaginés, ambos por 2 a 1, así como un empate de local contra Pérez Zeledón.
Por su parte, el PFC había igualado 0-0 con Liberia y perdido contra dos tradicionales: Herediano 2 a 0 y Saprissa 2-3.
Es decir, los dos equipos llegaban con presión para no ir quedándose rezagados y ver reaparecer al fantasma que los asustó toda la temporada pasada, el del descenso, que finalmente se llevó a Grecia a la segunda división.





