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Andrés Carevic: Paternalista, con rasgos del 'Piojo' y meticuloso, así es el técnico que ganó la Liga Concacaf

 
Heredó algunos rasgos en el tipo de liderazgo del 'Piojo' Herrera, le apasiona el fútbol americano, le gusta jugar ping-pong, la pesca y los asados. Es un tipo 'paternalista', que cuida los detalles y si tiene que alzar la voz en el medio tiempo, no lo duda. Así es Andrés Carevic. 
 
Andrés Carevic es fanático del fútbol americano, de los asados y la pesca. Un tipo reservado, muy familiar y amable, aunque quienes convivieron con él confiesan que, si tiene que levantar la voz en el vestuario, lo hace.
 
A sus 42 años, y después de una prolongada carrera en el fútbol de México, Carevic asumió la Liga hace tres campañas, catapultando al equipo en tres finales, siendo este torneo la cúspide de su carrera deportiva.
 
Ever Alfaro, el mejor amigo de Carevic en Costa Rica, afirma que posee un liderazgo natural; lo percibió en México, cuando lo tuvo de compañero en el Atlante y los Venados de Mérida, y en ambas escuadras fue el capitán.
 
Le gusta 'morir' con su metodología de entrenamiento, pero en el trato hacia el jugador heredó algunos rasgos de la fórmula de Miguel 'El Piojo' Herrera, de quien fue su pupilo durante su estancia en el Atlante.
 
 
 
"En México tuvimos un entrenador que marca muchísimo un estilo de liderazgo parecido al de Andrés, que es el 'Piojo' Herrera, lo veo como un perfil muy similar en cuanto a liderazgo y esencia. Son tipos que saben lo que quieren y lo verá usted bajo la misma línea siempre", explicó Alfaro.
 
En el vestuario, le gusta llevarle el pulso a cada detalle. Por ejemplo, si percibe que un futbolista está desconcentrado, utiliza un 'mensajero' para que hable con el jugador y le haga ver que debe retomar el rumbo y enfocarse.
 
En su última etapa esa figura fue el capitán, Bryan Ruiz, o incluso alguno de sus asistentes, Mario Acosta o Geiner Segura.
 
Cuenta Ferlin Fuentes, exjefe de comunicación de la Liga, que Carevic es un técnico respetuoso y en la mayoría de ocasiones muy amable.
 
Le gustaba acercarse al futbolista cuando hacía trabajos de gimnasio y hablarle por aparte sobre algún ajuste táctico que quería que ejecutara.
 
Sin embargo, en el medio tiempo, podía levantar la voz y hablar fuerte, si lo consideraba necesario.
 
A Carevic le gusta mucho jugar ping-pong y lo hace bastante bien, superando a la mayoría de futbolistas a los que enfrentaba en los tiempos de ocio, en la mesa que hay en el Centro de Alto Rendimiento (CAR).
 
 
También preguntaba mucho por la pesca, el hobbie que tenía de niño en Argentina. Cuenta Fuentes que cuando el bus del equipo pasaba al frente de algún río caudaloso, le gustaba preguntar si ahí se podía tirar el anzuelo.
 
Su otro pasatiempo es el fútbol americano, que comparte con sus dos hijos y del que incluso le gusta saber de estrategia.
 
En ocasiones, cuando visitaba la chicharronera de Alfaro en Grecia, al exjugador le sorprendían las charlas entre Carevic y sus hijos, y cómo repasaban y analizaban un juego.
 
También le encantan los asados y no permitía que nadie le tocara la parrilla, cuando se armaba alguna reunión con los futbolistas. Compraba desde el carbón hasta los cortes de carne y se encargaba de asarlos.
 
Carevic es un tipo muy equilibrado, que pocas veces perdió la cordura. A pesar de que Mario Acosta es su asistente más antiguo, la llegada de Geiner Segura marcó un antes y un después, principalmente en los detalles.
 
Segura fue elegido como el primer auxiliar de Carevic, que trabajó a profundidad en aspectos específicos, principalmente de corte defensivo.
 
Por ejemplo, había ocasiones en las que Segura se quedaba trabajando por aparte con algunos futbolistas para que comprendieran los conceptos de juego, como sucedió con el lateral izquierdo Facundo Zabala.
 
 
Cuando la Liga perdió frente a Guadalupe en la fecha 2 y el ambiente alrededor del técnico se crispó, incluso entre algunos altos mandos de la directiva, Segura empezó a asumir un rol de mayor protagonismo a la par del técnico, que desde el principio lo aceptó y lo incorporó dentro de su grupo de trabajo.
 
Sus cuatro líderes son Bryan Ruiz, Leonel Moreira, Júnior Díaz y José Miguel Cubero, que incluso tienen una posición especial en el vestuario.
 
Son los que llevan la voz de mando en el equipo y quienes mantienen una comunicación directa con el entrenador cuando es necesario.
 
Fuentes define a Carevic como un tipo "paternalista", pues le gusta que los jugadores se sientan cómodos y no pierdan el balance por factores externos.
 
Fue lo que trató de hacer en la Liga desde que asumió el barco.
 
A pesar de algunos altibajos, consolidó una base, desarrolló una idea y al final levantó la Copa número 30.
 
Carevic ya es parte de la historia rojinegra. Ganó la 30 y ahora la Liga Concacaf.
Sky Costa Rica