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Arrecia la presión contra Thomas Tuchel en el París Saint-Germain

Sin el abolengo de grandes clubes multicampeones de Europa, como Real Madrid o Bayern Múnich, al interior de Francia el París Saint-Germain vive presiones similares.

Aunque arrasa en la liga local, ya chirrían los afiladores de guillotina, mientras se rasca el cuello Thomas Tuchel, técnico del PSG.

 

El campeón galo suma dos derrotas en tres partidos de la fase de grupos de la Champions, la mitad del camino, faltándole visitar al Manchester United y recibir al Estambul y al Leipzig.

 

Los ingleses lideran el Grupo H junto con los alemanes, empatados en 6 puntos, tres más que franceses y otomanos.

 

En la conferencia de prensa, tras sucumbir en Alemania 2 a 1, le mandaron el ladrillo. ¿Se siente seguro en su puesto?:

 

“No ha habido conversaciones hasta ahora y después de todo lo que he logrado aquí todas las opciones están abiertas para mí, pero en algún momento tienes que dejar de soñar. Veremos”, respondió.

 

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El diario Le Parisien le cuestionó varias decisiones del jefe de Keylor Navas, el alemán Thomas Tuchel.

 

Privado de Neymar, Kylian Mbappé, Marco Verratti, Juan Bernat, Julian Draxler y Mauro Icardi, Tuchel pudo alinear ayer un once bastante coherente… aunque algunas posiciones resultaron sorprendentes. Claro ejemplo es la inversión de papeles entre el contención Danilo Pereira y el central Marquinhos, alineados al revés. Basta recordar que en el tanto del empate de Christopher Nkunku, Marquinhos (posicionado en el medio) tuvo un claro reflejo de central al llegar a defender lo más cerca posible de su portería. Esto dejó campo abierto al rival para batir a Navas.

 

Recién iniciado el segundo tiempo, llegó el turno para el fallo de Danilo con un pase para Forsberg antes de la mano de Presnel Kimpembe que se tradujo en el penalti. Al hacer los primeros cambios Tuchel presenció en directo la expulsión de de Idrissa Gueye, pero su decisión de poner en juego a Thilo Kehrer en lugar de Pablo Sarabia en el minuto 73 (Mitchel Bakker entró por Layvin Kurzawa) también generó malentendidos tanto dentro como fuera del campo. Y es que se trató de una elección demasiado defensiva dadas las necesidades del Paris Saint Germain y el marcador en contra.

 

Del mismo modo, también cabe preguntarse por qué Kays Ruiz-Atil se quedó en el banquillo cuando al PSG le faltaba inspiración ofensiva. En resumen, otro partido donde las elecciones de Tuchel harán que la gente hable.

 

El técnico alemán del PSG está más que cuestionado. Y se rasca el cuello mientras siguen sonando los chirridos.