Analistas coinciden en que el giro discursivo refleja el paso de la campaña electoral al ejercicio del poder y el inicio de una etapa marcada por la gobernabilidad, el diálogo y la negociación política.
El discurso de Laura Fernández evidenció un cambio de tono entre la noche en que se declaró ganadora de las elecciones y la conferencia de prensa ofrecida un día después, marcando una diferencia clara entre el mensaje de campaña y el inicio de una narrativa de gobierno.
Durante su discurso de victoria, la presidenta electa utilizó un lenguaje más enérgico y movilizador, con referencias a una “tercera República” y críticas al sistema político tradicional, apelando al respaldo popular expresado en las urnas. El mensaje estuvo cargado de simbolismo, emociones colectivas y llamados amplios a distintos sectores del país.
Sin embargo, en su primera conferencia de prensa tras el triunfo, Fernández optó por un tono más moderado y contenido, centrado en el diálogo, la transición ordenada y el trabajo conjunto con otros actores políticos e institucionales, dejando de lado la confrontación directa.
Análisis del cambio discursivo
Para la analista política Kattia Benavides, el cambio fue evidente no solo en el tono, sino también en el contenido del mensaje, al pasar de un discurso de confrontación a uno claramente orientado a la gobernabilidad.
Benavides explicó que el mensaje de la noche electoral respondió a una lógica natural de celebración y legitimación, en la que Fernández habló desde la emoción colectiva, reforzó su liderazgo y cerró el ciclo de campaña. En contraste, la conferencia de prensa del día siguiente reflejó un rol distinto: el de conducción institucional, donde primaron el orden, la mesura y el control del proceso político.
Según la analista, mientras el discurso de triunfo tuvo un tono épico y movilizador, con un uso reiterado del “nosotros” y conceptos amplios como cambio y futuro, la conferencia mostró un estilo más técnico y sobrio, con respuestas breves, menos metáforas y mayor énfasis en procedimientos, límites y ejecución.
De candidata a mandataria
Desde la óptica de expertos en comunicación política, este giro no representa una contradicción, sino una evolución natural del rol político. Este lunes, ya no habló la candidata de Pueblo Soberano, sino la presidenta electa de Costa Rica, en un contexto que exige mayor responsabilidad institucional.
El análisis apunta a que Fernández dejó atrás la lógica de campaña para enviar señales claras de gobernabilidad, entendiendo que gobernar no se limita a ganar elecciones, sino a construir mayorías, negociar y dialogar, incluso contando con una fracción legislativa numerosa.
Mientras el domingo el mensaje buscó consolidar liderazgo y autoridad política, el lunes el énfasis estuvo en reducir la incertidumbre y comunicar que las reformas en seguridad, economía y otros temas requerirán acuerdos con distintos sectores.
El reto, coinciden los analistas, será ejercer autoridad sin perder la legitimidad que la llevó a ganar las elecciones, en un escenario donde el diálogo y la negociación serán claves para avanzar en la agenda de gobierno.





