- Candidato del PT critica la lógica del financiamiento en campaña, la “profesionalización” de la política y la herencia de políticas del PAC en el actual Gobierno.
El candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT), David Hernández, afirmó en Por Tres Razones que el debate entre izquierda y derecha pierde relevancia si la ciudadanía no analiza qué grupos financian a cada partido y qué intereses representan.
Al referirse a declaraciones recientes de otros candidatos, sostuvo:
“Yo he escuchado a Fabricio Alvarado diciendo que Liberación es la izquierda de este país. A mí casi me agarra un ataque de risa, porque ese es el problema del debate izquierda-derecha. Para nosotros es más valioso ver qué grupos económicos representa cada partido.”
Sobre la influencia del financiamiento privado insistió:
“El presidente fue financiado por los importadores de arroz y tuvieron toda su política con la ruta del arroz defendiéndolos. Es sano preguntarse de dónde viene la plata.”
¿Quién puede participar hoy en política?
Hernández aseguró que la política es un espacio reducido para personas con tiempo disponible o para figuras que “viven de la política”.
“Lo que desnuda el debate es quién puede participar de política en este país. O son personas que pueden faltar al trabajo, o profesionales de la política que se cambian de partido como cambiarse de camiseta.”
Criticó el tránsito de ministros entre gobiernos y partidos:
“El presidente fue ministro del PAC. La candidata del nuevo PAC estuvo en el gobierno del otro PAC. Y la gente ve grupos que rotan en el poder mientras el pueblo queda viendo (…) Todas las políticas de Chaves se las dejó el PAC: empleo público, ley antihuelgas, plan fiscal. A Rodrigo Chaves lo trajo aquí el PAC.”
Propuestas del Partido de los Trabajadores
Durante el programa, Hernández describió parte de la agenda del PT para “romper la concentración de riqueza y devolver poder económico a la clase trabajadora”, entre ellas:
- Redistribución de riqueza mediante impuestos directos a grandes fortunas y a corporaciones que concentran ganancias.
- Control social de sectores estratégicos, como energía, transporte y banca, para “ponerlos al servicio de las necesidades colectivas y no de grupos económicos”.
- Aumento sustantivo de derechos laborales, incluyendo reducción de jornadas sin rebajar salarios, estabilidad reforzada para trabajadores y ampliación de protecciones sindicales.
- Democratización económica, donde las personas trabajadoras decidan prioridades de inversión pública y de gestión en empresas estratégicas.
- Reforma profunda al sistema político, para permitir participación de personas trabajadoras sin depender de financistas privados.
- Políticas sociales universales, como educación pública gratuita y fortalecida, sistemas de salud expandidos y vivienda digna como derecho garantizado.
Hernández aseguró que estas propuestas buscan “romper la resignación” social:
“Hay una educación en la resignación, en que no podemos pensar algo diferente porque así ha sido siempre. Y la historia demuestra que eso cambia cuando alguien se atreve a cuestionarlo.”





