El cantante colombiano fue el artista principal de la noche de viernes en el FIA, donde la música, el arte y el viento fresco se combinaron de forma serena pero efectiva.
El sol se escondía lentamente detrás de una dañada estatua de León Cortés y un imponente Museo de Arte Costarricense, mientras Osvaldo, de alrededor de 30 años, caminaba con la mirada llena de luz y emoción como pensando «Eres mi sueño».
El nuevo día del Festival Internacional de las Artes (FIA), en La Sabana, era solo la excusa para reencontrarse con una amiga con quien seis años antes, había cantado las mismas canciones que esperaba repetir aquella noche.
Aunque sus vidas ahora eran diferente, Osvaldo seguía convencido de que eran Simples corazones, por lo que con un «Vine a buscarte» se adentró en el parque metropolitano.

Espacio para todos
Aunque no era un Pedacito de playa y el día ya terminaba, la sensación de una noche calurosa rondaba el lugar.
La Sabana se organizó para recibir a los visitantes con puestos de emprendedores, venta de comidas, tarimas con música y, pese a todo, la oportunidad de que quienes quisiera hacer ejercicio, como habitualmente lo hace, mantuvieran su rutina, para que Entre mi vida y la tuya no existieran interferencias.
Para Osvaldo la espera fue un poco tediosa, ya que, pese al amplio espacio y el orden, la oferta era algo limitada para quienes estaban de visita por la actividad. Eso sí, la oportunidad de compartir con diferentes personas estaba abierta. La psicóloga, el profesor, la ingeniera, el médico…todos parecían tener espacio en aquella Sabana de marzo.

Reencuentro
El plato fuerte de la noche de viernes era el cantante colombiano Fonseca, en un concierto gratuito. La hora previa a la presentación incluyó un mensaje del ministro de Cultura, Jorge Rodríguez, y del vicepresidente electo, Francisco Gamboa, sobre normativas recientemente aprobadas para los artistas y la promesa de destinar más fondos para este sector, un Enrédame entre política y dispersión, ante del plato fuerte.
El grupo infantil «Chiquiticos» cantó algunos minutos, como dejando el pedido de que «Si tu me quieres» habría más oportunidades para seguir su música.
Finalmente, ocurrió aquel encuentro esperado Por toda la vida. Habían pasado 6 años de que los dos amigos asistieron a un concierto de Fonseca, en otras circunstancias, pero ahora, con vidas diferentes, el abrazo inconfundible evidenció el gesto de Que suerte tenerte aún aquí.

Fonseca a escena
Aunque la programación indicaba que el concierto iniciaría a las 8:30 pm, Fonseca saltó a escena a las 8:20 pm y el espacio se volvió un Paraíso de baile y canto, en medio de un público que, viendo a su artista En vivo y en directo, se apropió de la noche con un Canto a la vida y al arte.
La escenografía y el montaje fueron sencillos, compuesto por una banda y una serie de proyecciones en las pantallas colocadas alrededor del escenario, pero la noche encontró dos partes entregadas a la experiencia, porque mientras la gente le pedía Ven a su cantante, el colombiano respondía con un Nunca me fui.
Fonseca aseguró que iba a dar el 100%, «Venga lo que venga«, y que sería una noche para «Enamorarte mil veces«, lo cual logró a base de canciones pegajosas, letras románticas e interacción con su audiencia.
De hecho, Por pura curiosidad leyó uno de los carteles que sostenía la multitud y descubrió un mensaje de dos personas que le pedían cantar con él, Megan y Sara. El colombiano las invitó al escenario y resultaron ser dos niñas de 4 o 5 años, quienes, sentadas en medio de la escenografía, compartían micrófono con Fonseca.

Cercanía
Pese a que no era Cartagena, Fonseca convirtió en su casa el espacio de La Sabana donde se realizó el concierto, incluso bajando del escenario y caminando entre el público, que bailaba y coreaba sobre el zacate quemado por el verano costarricense.
Los dos amigos, Osvaldo y Cecilia, así como quienes los acompañaron, cantaron a más no poder, musicalizando el «qué bueno Volver a verte» que ya se expresaban con los otros gestos.
La noche cerró con un Arroyito de confeti y serpentinas que fluyó por el cielo, como parecía que Hace tiempo no ocurría en La Sabana.
Al final,el público pareció salir contento después de una noche de FIA que ha vuelto a traer arte en diferentes formas a la capital y que permite retomar espacios públicos en horarios donde no es usual sentirse tan tranquilo en pleno San José.
Osvaldo y Cecilia se despidieron, agradecidos de que cantaron Te mando flores como lo hicieron seis años atrás, con la sensación de que el tiempo pasa, pero las amistades perduras.





