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Costa Rica recuerda su «cultura del guaro» en medio de discusión sobre consumo en menores de edad

Óscar Ugarte - 10 de junio de 2026
Costa Rica recuerda su «cultura del guaro» en medio de discusión sobre consumo en menores de edad

El diputado de Pueblo Soberano, José Miguel Villalobos, reveló que dio cerveza a su hijo cuando tenía 13 años. En medio de apoyo y rechazo a esta práctica, analizamos el papel del licor como centro de las actividades sociales ticas.

En un cumpleaños, en una fiesta, en una boda…Si hay que celebrar, si hay que lamentarse, si empieza una relación o si termina un noviazgo…

Las actividades sociales de los costarricenses parecen ligadas, inevitablemente, al consumo de alcohol en las más variadas formas, como si el “guaro” fuera una parte inherente de nuestra cultura.

El investigador de IDESPO-UNA, Dr. Guillermo Acuña, explicó que hay tres razones que han cimentado la presencia del licor en la sociedad costarricense.

«La primera es que estamos hablando de una práctica cultural extendida. Cuando hablamos de una práctica cultural nos referimos a la generalización de lo que podríamos bien llamar la ‘cultura del guaro’ o la ‘cultura del alcohol’ en Costa Rica.

Un segundo elemento es que estamos ante la presencia de una práctica cultural que poco te establece una tolerancia a la moderación, es decir, ya nos hemos convertido en una sociedad que no modera su consumo, tanto de alcohol como de otras drogas, y de ahí el impacto que se está teniendo en el aumento del consumo de alcohol principalmente.

Y un un tercer aspecto tiene que ver con una fuerte relación entre motivaciones individuales que fácilmente encuentran también su asidero en procesos colectivos o grupales», detalló.

Acuña agregó que el alcohol funciona como un potenciador y un desinhibidor, lo que lo vuelven más atractivos para los diferentes eventos.

«Todo lo que tiene que ver con rituales sociales se hacen acompañar, en las últimas décadas, por el alcohol como un mediador. Hablamos, por ejemplo, de rituales de duelo, alegría, celebraciones, tristezas, fracasos, una noticia buena recibida, una noticia mala recibida. Todos estos rituales encuentran en el alcohol una especie de potenciador o mediador que los catapulta, que los los eleva al máximo.

Y un segundo elemento que nos permite explicar por qué se convierte en figura central en eventos sociales es que el alcohol funciona como una especie de disparador emocional, es decir, como una especie de de impulsor para que las personas se desinhiban, para que las personas se alejen de sus problemas, de sus realidades y encuentren en el alcohol una especie de salida.

Un tercer elemento es que, de alguna manera, cuando una persona aumenta su consumo de alcohol, le aumenta alguna forma su percepción de alegría, y en una sociedad y en un mundo en que nos tocó vivir, tan lleno de de tristezas, de guerras, de malas noticias, pues la alegría hay que encontrarla en cualquier evento, en cualquier lado y el alcohol pareciera ser que explica de alguna manera esta relación», indicó.

Excesos

Por su parte, el catedrático de la Universidad de Costa Rica, Carlos Sandoval, señaló que los costarricenses tenemos la dificultad para establecer límites sobre el papel del alcohol en algunos espacios.

«Llama mucho la atención la decisión de la Asamblea Legislativa de darle curso a la publicidad de alcohol en eventos deportivos, que hace muchos años se habían retirado, porque todo esto refuerza esa idea de que el alcohol tiene que ser indispensable y sin duda el enorme reto que tenemos es cómo no cruzar la línea roja entre el esparcimiento o el uso recreativo del alcohol y la dependencia y la adicción. Ahí tenemos tenemos un un enorme reto a nivel país, a nivel de familia, de instituciones», aseguró.

Por eso, el psicólogo de la Universidad Nacional, Carlos Alvarado, recordó que el abuso de licor es lo que causa los problemas a nivel social.

«En Costa Rica, el consumo de licor está muy asociado a la celebración, a la fiesta, al desenfreno y hay un mito muy grande asociado a la violencia, por ejemplo, que dice que los hombres cuando toman licor se vuelven violentos; nadie se vuelve nada cuando ha consumido licor. Lo que hace el licor es potenciar aquellas cosas que cotidianamente no mostramos. Tiene ese efecto, tiene el efecto, de mostrar lo que en otras circunstancias no mostraríamos. El abuso de del licor puede llevar a la pérdida del control», explicó.

Menores de edad

Esa misma falta de control es la que marca la línea entre un consumo adecuado y una adicción al licor. Y es que todas las personas corren el riesgo de desarrollar adicción al alcohol, pero cuando se inicia su consumo antes de los 18 años aumenta 5 veces la probabilidad de que se genere esa dependencia, según el IAFA.

Un estudio de la Universidad Libre de Costa Rica (ULICORI) encontró que el 23,3 % de los jóvenes ha ingerido alcohol en el último mes, mientras que el 40,2 % lo hizo en el último año y el 60,9 % alguna vez en su vida. La edad promedio del primer consumo se ubica en los 12,8 años.

El director de la escuela de Trabajo Social de ULICORI, Christian Quesada, aseguró que este consumo se vuelve progresivo entre los menores.

«Para aquellos estudiantes que se encontraban en séptimo año, el 48,1% de las personas encuestadas declaró que había ingerido alguna tipo de bebida alcohólica. Pero este consumo es sumamente progresivo porque al consultar con las personas estudiantes que se encuentran en décimo y undécimo año, los números arrojan que un 78 y un 85% de esta población, respectivamente, había ingerido alguna sustancia cólica», detalló.

Pero este consumo no se da únicamente en espacios con compañeros o amigos, sino que muchas familias consideran que es mejor que el licor se pruebe en casa, como lo dio a conocer el diputado de Pueblo Soberano, José Miguel Villalobos.

«A mi hijo le di alcohol para que probara cuando tenía 13 años. ‘Pruebe una cerveza y aprenda a tomar, sepa tomar, que le enseñe su padre y le modere el consumo y no que le enseñen sus amigos y lo dejen tirado en un bar’ y mi hijo casi no toma alcohol», relató.

El pediatra y fundador de la Clínica de los Adolescentes del Hospital Nacional de Niños, Alberto Morales, aseguró que el consumo temprano de licor tiene fuertes impactos sobre los menores de edad.

«Produce alteraciones a nivel de las neuronas y esto afecta la comprensión, la atención, en una etapa donde el adolescente está madurando su toma de decisiones o su capacidad de toma de decisiones, el autocontrol, el poder planificar para ver las consecuencias de esos actos… cualquier droga, pero en particular el alcohol, que es la que más consumen, interfieren con estos procesos maduraracionales.

Además, el alcohol, el producto que es la droga en sí, es el etanol y el metabolito principal, o sea, lo que se produce después del consumo en el hígado se llama acetaldehído y este producto es potencialmente cancerígeno», detalló.

Y, aunque tiene una buena intención, propiciar el consumo de licor en el hogar es contraproducente, según explicó la psicóloga y directora de la Fundación Casa de los Niños, Catalina Chaves.

«Hay algunas familias en las que existe la idea de que enseñar a tomar en la casa puede proteger a los adolescentes de un consumo problemático, pero en realidad suele ocurrir lo contrario. Se va normalizando el consumo en una etapa en la que todavía no hay madurez emocional ni neurológica para manejarlo adecuadamente.

Aunque la intención sea preventiva, el mensaje que se transmite es que el alcohol es algo permitido y sin mayor riesgo y eso puede aumentar la probabilidad de un consumo más frecuente, menos supervisado y con mayor percepción de peligro en el futuro», opinó.

Por eso, en una fiesta, en un cumpleaños, en un momento de alegría o de tristeza, es posible que la “cultura del guaro”, común en el país, se haga presente. La pregunta es si el licor será un invitado más o lo haremos el centro de todos nuestros momentos.

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