Con el respaldo de una bancada de 31 legisladores, su eventual elección abriría una nueva etapa en la conducción del Directorio Legislativo.
El Partido Pueblo Soberano oficializó este martes la postulación de la diputada electa por Cartago, Yara Jiménez Fallas, como su candidata para presidir la Asamblea Legislativa de Costa Rica a partir del próximo 1° de mayo. Con una bancada de 31 legisladores, el oficialismo parte con una posición sólida de cara a la elección del nuevo Directorio Legislativo.
Jiménez, de 52 años, es abogada y notaria, especialista en Derecho Constitucional y Derecho Público. Cuenta con una maestría en Derecho Público por la Universidad de Costa Rica y una especialización en Derecho Constitucional cursada en la Universidad de Pisa, Italia.
Oriunda de San Rafael Arriba de Desamparados, inició su trayectoria en el sector público en 1995 como asistente en la Asesoría Jurídica del Banco Central. Posteriormente laboró durante nueve años en la Dirección General de Aduanas del Ministerio de Hacienda, donde participó en la modernización del sistema aduanero. También se desempeñó en la Tesorería Nacional y colaboró con el despacho ministerial.
Durante la administración del presidente Rodrigo Chaves Robles, asumió como Secretaria del Consejo de Gobierno desde el 8 de mayo de 2022. Además, fue jefa de la Unidad Asesora de la Propiedad Accionaria del Estado y la Gestión de las Instituciones Autónomas. En el ámbito internacional, representó al país ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos en temas relacionados con propiedad estatal.
Para el analista político Mario Quirós, la designación de una mujer para encabezar el Congreso vuelve a poner sobre la mesa el componente de representación y la posibilidad de que la conducción del Primer Poder de la República incorpore una agenda de género y paridad más amplia. No obstante, señaló que el impacto dependerá de los resultados prácticos que se reflejen en la agenda legislativa.
El analista también apuntó que la cercanía de Jiménez con el presidente podría interpretarse como una señal de continuidad del actual proyecto político. A su criterio, esto abre el debate sobre la autonomía del Poder Legislativo frente al Ejecutivo y sobre el tipo de relación que se establecerá entre ambos poderes.
“Si la presidencia se ejerce con reglas claras y trato equilibrado, podría fortalecer la dinámica legislativa. Si la coordinación con el Ejecutivo se traduce en mejores acuerdos, podría ser positiva; pero si se percibe como un alineamiento rígido, podría aumentar la polarización”, indicó.
Su paso por el Ejecutivo también la llevó a comparecer ante comisiones legislativas en el marco de investigaciones relacionadas con decisiones administrativas del actual Gobierno, incluyendo el proceso de nombramientos en el Banco Nacional y el proyecto vial Barranca-Limonal.
El próximo 1° de mayo, el Congreso elegirá a su nuevo Directorio. De concretarse su designación, Jiménez asumiría la conducción de las sesiones plenarias y la representación institucional del Parlamento durante el período correspondiente.





