Decenas de delegaciones internacionales estarán en lista para participar del cambio de mandato en el Estadio Nacional, el próximo 8 de mayo.
El Traspaso de Poderes implica un ejercicio de relaciones diplomáticas entre el país que cambia de autoridades y aquellos que asisten al evento.
La elección de a cuáles naciones invitar, a cuáles no hacerlo y cuáles autoridades son designadas para el traspaso son áreas que repercuten las relaciones entre países.
El analista internacional y profesor universitario de Relaciones Internacionales, Bryan Acuña, aseguró que la elección pasa por los lazos que hay entre naciones.
«Se invita estados con los que Costa Rica mantiene relaciones formales, que es un principio básico para poder realizarlo. También pesa mucho las prioridades que tenga el país en temas de política exterior, afinidades ideológicas, por ejemplo, algunos socios estratégicos, países clave para la agenda que se esté trabajando con temas de comercio, cooperación, seguridad, etcétera.
Luego tenemos una cuestión de jerarquía a nivel regional y multilateral, donde se toma en en consideración, por ejemplo, la región centroamericana como primer factor, luego la región total de América Latina, organismos como el Sistema de Integración Centroamericano, la Organización de Estados Americanos, etcétera, que suelen tener una prioridad por encima de los demás.
Luego existe también el tema de la reciprocidad diplomática, por ejemplo, si estos países han invitado anteriormente o mantienen un trato protocolar equivalente con el país, también se les toma en consideración para enviar la la invitación. Y por otra parte, la capacidad logística y de seguridad, porque el número de invitados por lo general es limitado y hay que controlar, cuestiones de riesgos operativos y demás», detalló.
Por el contrario, el politólogo e internacionaslista, Alejandro Barahona, enumeró tres razones por las cuales puede excluirse a un país de esta invitación.
«Primero, una señal de distanciamiento o de desaprobación hacia ese gobierno. Esto puede reflejar, por supuesto, diferencias políticas, críticas a una situación interna del país que no ha sido invitado o tensiones bilaterales.
La segunda razón, falta de reconocimiento de legitimidad percibida hacia ese gobierno. Y tercero, un impacto en la relación bilateral que normalmente implica una señal de ruptura, pero al menos de enfriamiento, podríamos decir, temporal. Y esto, lógicamente, afecta la cooperación, también ese diálogo político y los apoyos entre los gobiernos.
Podemos ver en el traspaso mismo una señal muy importante en torno a cómo se percibe al nuevo gobierno con qué aliados estratégicos cuenta por lo menos de inicio y las necesidades también en términos de las ausencias de fortalecer esas relaciones bilaterales», indicó.
El profesor universitario Carlos Cascante explicó cómo deciden las delegaciones a cuáles funcionarios enviar al Traspaso de Poderes.
«Dentro de los países que aceptan la invitación, hay dos posibilidades, aquellos que decidan representarse por funcionarios diplomáticos acreditados en el país, aquellos que deciden mandar una delegación especial. La escogencia entre uno y otro depende de la cercanía que haya entre los países.
Por ejemplo, en Centroamérica se acostumbra que los jefes de Estado asisten a los traspasos de poderes de sus colegas. Para otros países se manda un ministro de Estado; cuando la cercanía es mucha se manda un ministro de Relaciones Exteriores o se manda un vicepresidente, dependiendo de la importancia que tiene Costa Rica en las relaciones para esos países.
Centroamérica generalmente manda delegaciones de muy alto nivel, países sudamericanos delegaciones intermedias. Países europeos, España, tiene la costumbre de un miembro de la Casa Real participa del traspaso de poderes porque tiene una visión de relación especial con América Latina, no así otros países de Europa», dijo.






