El Ministerio de Educación Pública (MEP) anunció la suspensión de lecciones en 862 centros educativos este lunes, por las intensas lluvias del fin de semana.
Más de 860 centros educativos suspendieron lecciones este lunes por las fuertes lluvias: ¿cómo se atienden estos casos?
Durante este domingo, el Ministerio de Educación Pública (MEP) anunció la suspensión de lecciones en centros educativos de las Direcciones Regionales de Educación de Turrialba, Sarapiquí, Limón, Sulá, Guápiles, San Carlos y Zona Norte-Norte.
La decisión se tomó para resguardar el bienestar de la comunidad estudiantil debido a las afectaciones que provocaron las fuertes lluvias en esas regiones, desde daños en vías y crecimiento y desbordamiento de ríos y quebradas, hasta derrumbes y caída de material.
“Las lluvias han provocado el crecimiento y desbordamiento de ríos y quebradas, derrumbes y afectaciones en distintas vías de comunicación, lo que dificulta el traslado seguro en varias comunidades; sabemos que esta medida altera la rutina de muchas familias, pero nuestra prioridad es proteger la vida y la seguridad de nuestros estudiantes, docentes y personal administrativo, continuaremos monitoreando la situación en coordinación con las autoridades competentes y tomando las medidas que correspondan de acuerdo con la evolución de las condiciones climáticas”, indicó el ministro de Educación Pública, Leonardo Sánchez.
Las decisiones de cierre y la atención de infraestructura
Consultada por Columbia, la exdirectora de Infraestructura Educativa del MEP, la arquitecta Catalina Salas, explicó cómo se toman este tipo de decisiones de cierre.
Para ello, las autoridades se basan en planes de gestión de riesgo y de respuesta a emergencias según las condiciones de cada centro educativo.
“Tanto el Ministerio Educación Pública como la Comisión Nacional de Emergencias han creado una serie de protocolos y de procedimientos que las instituciones deben utilizar para detectar esos riesgos que tengan en su institución, ¿de qué pueden ir esos riesgos? Bueno, condiciones del entorno que tengan que ver con que la institución es propensa a la inundación, con que la institución tiene un riesgo a algún deslave, algún deslizamiento cercano a la infraestructura propiamente, que tenga una situación en cuanto a los accesos a la institución en una condición de emergencias que lo vayan a dejar aislado o no puedan proveer a su comunidad educativa de un transporte o de una llegada a la institución segura, tenemos ya condiciones, por ejemplo, en el mantenimiento de la infraestructura”, detalló.
Durante la emergencia, se incluye la participación del MEP, de comités cantonales de emergencia y de la misma Comisión Nacional de Emergencias (CNE).
Posterior a los eventos, se siguen una serie de pasos para verificar los daños y tomar decisiones, según amplió la exjerarca.
“En casos ya muy específicos, donde la emergencia es inclusive considerada dentro de un decreto de emergencia por la Comisión Nacional, va a quedar también la institución reportada en ese decreto y eso le puede permitir en algún momento la reparación de esa infraestructura, eso sí, únicamente aquella infraestructura que se vio comprometida producto de la emergencia; o bien, que inclusive exista cierto financiamiento, como se ha dado en casos anteriores, y eso pueda hacer la reparación de la institución un poco más ágil”, indicó.

Abordaje de los estudiantes
Durante estos eventos también se toma en cuenta la afectación personal y familiar de los estudiantes, además de sus condiciones académicas.
El exministro de Educación, Leonardo Garnier, indicó a Columbia que en estos casos hay coordinación entre los docentes y las direcciones regionales.
“Hay varias opciones: uno, la actuación inmediata de la Dirección Regional, que es la parte del MEP que está más cerca de los estudiantes y las familias que están pasando por esos problemas; lo otro es la Dirección de Infraestructura y Equipamiento, que es la que tendría que ver si se dañaron los pupitres, si se perdieron libros, y el IDP, el Instituto de Desarrollo Profesional, también puede apoyar con la parte de las bibliotecas, porque muchas veces se dañan los libros y se pierden muchos muchos de los materiales; los profesores y profesoras tienen ya bastante experiencia porque el país pasa por esto toda la vida, tristemente, con la crisis climática se ha ido poniendo cada vez peor, y ahí el trabajo es cómo recuperar el tiempo de clase, ver cuáles fueron los temas que no se cubrieron, de esos temas cuáles son claves para seguir adelante, porque muchas veces de todo el contenido que se está estudiando en un curso, hay cosas que son imprescindibles para lo que sigue”, expresó.
Para el exministro, la responsabilidad primaria está en el docente, que es la persona que sabe la situación real de sus alumnos, pero los supervisores y las direcciones regionales también tienen que estar alerta y ver en qué momento se necesitaría un apoyo adicional de oficinas centrales.





