Mientras otros países activan respaldos diplomáticos, en Costa Rica no se evidencian gestiones públicas para posicionar la aspiración ante la comunidad internacional.
La carrera por la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) parece haber pasado a un segundo plano en la agenda pública del Gobierno de Costa Rica, tras la presentación de la candidatura de Rebeca Grynspan el pasado mes de octubre.
Desde entonces, no ha habido nuevos pronunciamientos oficiales sobre el tema. Incluso, ante consultas realizadas por este medio al canciller Arnoldo André y al despacho de Grynspan, no se obtuvo respuesta.
Aunque el proceso formal de elección aún no inicia, en el ámbito internacional ya se registran acercamientos y conversaciones entre países que buscan posicionar respaldos en una contienda considerada una de las más relevantes dentro del sistema multilateral.
En la más reciente Asamblea General de la ONU, el presidente de Chile, Gabriel Boric, dedicó parte de su discurso a nominar a la expresidenta Michelle Bachelet, evidenciando un respaldo político activo por parte de su país. Además, ha trascendido que México y Brasil estarían apoyando la candidatura chilena.
Falta de señales claras
El analista internacional Carlos Murillo señaló que, aunque tradicionalmente las cancillerías manejan este tipo de procesos con discreción, en este caso no se percibe un impulso firme por parte del Gobierno costarricense.
“Siempre el manejo de las candidaturas por parte de los gobiernos a lo interno del país nunca hay mucha información. Es una característica de las cancillerías. Sin embargo, en este caso no hay evidencia de que el gobierno de Costa Rica realmente, como un firme compromiso, esté impulsando la candidatura de la señora Grynspan”, indicó.
Murillo contrastó la situación con el caso chileno, donde —según dijo— sí se observa una estrategia clara de posicionamiento internacional.
Añadió que, aunque Grynspan mantiene un activo trabajo dentro del sistema de Naciones Unidas, reuniéndose con representantes de distintos gobiernos, no pareciera existir un respaldo decidido y visible desde la administración del presidente Rodrigo Chaves.
“Desde mi perspectiva como costarricense, y el honor que tendría el país de contar con una ciudadana en la Secretaría General, no pareciera que haya un compromiso decidido y firme para impulsar esa candidatura en nombre de Costa Rica”, concluyó.
Por ahora, las negociaciones continúan lejos del escrutinio público, mientras los gobiernos miden fuerzas y afinan apoyos en una contienda marcada por el equilibrio geopolítico y la necesidad de amplios consensos internacionales.





