La semana anterior, Anna Katharina Müller, exjerarca del MEP, aseguró que no ‘le dio la gana’ publicar ruta de la educación.
El presidente de la República, Rodrigo Chaves, evitó referirse a unas polémicas declaraciones que dio la exministra de Educación Pública, Anna Katharina Müller, la semana anterior.
Luego del informe de labores presentado por el mandatario, la exjerarca aprovechó un espacio público para referirse a la cuestionada ruta de la educación y aseguró que, contrario a lo indicado por algunos sectores, esta sí existe.
Eso sí, Müller mencionó que no hizo pública esta ruta porque ‘no le dio la gana’ y para que no la ‘despedazaran’.
«Me siento muy orgullosa de haber escuchado todos los logros que dejamos en el Ministerio de Educación. Don Rodrigo Arias no sabe, pero la ruta sí existe, solo no me dio la gana publicarla para que ellos la despedacen», manifestó Müller.
Durante la conferencia de prensa semanal del Gobierno, el mandatario evitó hablar sobre las declaraciones de la exministra y aseguró que ahora ella es una ciudadana más y no es parte del Poder Ejecutivo.
«Yo no me voy a referir a declaraciones de exfuncionarios, imagínese lo que tendría que decir de Luis Amador y de otros. Ya doña Anna Katharina, yo no soy su jefe y ella está haciendo sus cosas, entonces no tengo por qué referirme a la opinión de una ciudadana común y corriente que, además, le tengo gran aprecio, pero no me voy a involucrar en un debate al respecto de lo que pudo haber dicho, qué quería decir con eso y por qué lo dijo. No me corresponde», mencionó Chaves.
Según el experto en datos y analista, Mario Quirós, las palabras del presidente no son casualidad.
Para Quirós, es una manera del mandatario para deslegitimar a Müller como mensajera del Gobierno ante un tema que podría ser polémico.
Eso sí, el analista indicó que esto tiene un riesgo para el oficialismo y es que puede interpretarse el silencio como falta de compromiso en un tema fundamental como la educación.
«La negativa del presidente a pronunciarse sobre las declaraciones de la exministra de Educación, afirmando que es una ciudadana normal, no debe interpretarse como un gesto neutro. Es una señal política clara que trata de marcar distanciamiento sobre una figura que no se está ajustando al relato oficial. Más que desinterés, es una maniobra de contención narrativa, es deslegitimarla como interlocutora, evitar que sus palabras escalen o alteren una imagen del Gobierno. En la lógica del poder, no responder también es una forma de disciplina simbólica. Este tipo de omisión tiene, además, un efecto interno porque va delimitando el perímetro del ‘nosotros presidencial’. Optar por no defender a una exministra y en paralelo proteger o respaldar públicamente otras figuras, como lo ha hecho en el pasado, envía un mensaje sobre las lealtades vigentes y las figuras que aún se consideran de un círculo más cercano. Es una manera de reconfigurar el capital simbólico y seleccionar quienes podría interpretarse que pueden sostener un relato oficial y quienes, por una razón u otra, no lo hacen», explicó Quirós.





