Paris Saint Germain y Arsenal se enfrentan por la «Orejona», cada uno con su propia huella dactilar.
La edición 2025/26 de la UEFA Champions League llega a su punto culminante con un duelo entre dos de los mejores equipos del fútbol europeo reciente. La septuagésima edición del torneo, la número 32 bajo su actual denominación, presenta un choque de estilos marcadamente distintos, con el ingrediente adicional de que un solo partido definirá la delgada línea que separa la gloria de la desilusión.

Cuando el balón comience a rodar en el Puskás Aréna de Budapest, Hungría, los aficionados podrán disfrutar de un enfrentamiento entre dos filosofías futbolísticas contrastantes. La posesión agresiva, la presión asfixiante y los ataques vertiginosos por las bandas del Paris Saint-Germain chocarán contra el control estructurado, la intensidad física y la precisión quirúrgica del Arsenal.
Incluso Luis Enrique, entrenador del conjunto parisino, se refirió al estilo de juego de su rival, dirigido por el también español Mikel Arteta.
«Sin balón, son el mejor equipo del mundo. No tengo ninguna duda», afirmó Luis Enrique. «Con balón, son capaces de marcar muchos goles y es normal verlos en la final».
Y es que los ‘Gunners’ han sabido adaptarse a cada desafío que les presentó la competición. Pasaron de ser el equipo más goleador de la fase de liga a resolver sus dos últimas eliminatorias por márgenes mínimos, con apenas seis goles anotados en la misma cantidad de partidos durante la fase de eliminación directa. Su principal referente ofensivo ha sido el brasileño y próximo mundialista Gabriel Martinelli, acompañado por el sueco Viktor Gyökeres.
Por su parte, ‘Les Parisiens’ se convirtieron en una auténtica aplanadora durante las rondas eliminatorias. Tras no conseguir un lugar entre los ocho mejores de la fase de liga y verse obligados a disputar una ronda adicional frente al AS Mónaco, el conjunto francés encontró su mejor versión. Con Khvicha Kvaratskhelia liderando la producción ofensiva, el PSG marcó 23 goles en ocho partidos de fase eliminatoria y presume de uno de los tridentes más temibles del continente, integrado por el georgiano y los franceses Ousmane Dembélé y Désiré Doué, quienes acumulan 22 goles y 12 asistencias combinadas en la competición.

El escenario está servido. Dos estilos, dos proyectos y dos caminos distintos convergen en Budapest, donde solo uno podrá levantar la ansiada «Orejona» y escribir su nombre en la historia del fútbol europeo.





