En las elecciones realizadas en el último año, los países latinoamericanos muestran una tendencia a elegir presidentes con discursos de mano dura y mayor libertad económica.
Jose Antonio Kast, en Chile; Nasry Asfura, en Honduras; Rodrigo Paz, en Bolivia; Abelardo de la Espriella, en Colombia; y, muy posiblemente, Keiko Fujimori en Perú…
En las elecciones realizadas en el último año, los países latinoamericanos muestran una tendencia a elegir presidentes de derecha.
Un político de derecha es alguien que, en general, cree que las personas y las empresas deben tener más libertad para tomar decisiones económicas, que el Estado debe intervenir menos en la economía y que es importante conservar ciertas tradiciones, valores e instituciones de la sociedad.
¿Es esta una tendencia o una coincidencia en nuestra región? El analista internacional Carlos Murillo considera que se debe a los cambios históricos en la forma de gobierno de los países.
«Históricamente, el panorama político latinoamericano se ha desplazado entre la izquierda y la derecha: es una tendencia que cubre a la mayoría de los países latinoamericanos. Hay épocas en donde un buen número de gobiernos son, en términos de izquierda y derecha del siglo pasado, que están ubicados a la izquierda.
Pasó en aquel momento en donde estaba estaba Correa en Ecuador, estaba otro momento con Boric, con la gente del peronismo en Argentina, lo mismo en Uruguay, en Venezuela… y hay otros momentos en el que el péndulo se desplaza lentamente y aparecen gobiernos de centro y luego se desplaza hacia la derecha.
Lo que estamos viendo en esta ocasión es un cambio sí significativo desde la izquierda hasta la derecha y eso yo creo que va a seguir dentro de ese desplazamiento histórico y en algún momento se revertirá el proceso, cuando la ciudadanía perciba que la los regímenes de derecha no le están dando los resultados que esperaban», indicó.

Mencionamos a países como Chile, Honduras, Bolivia, Colombia y Perú, que hicieron su elección por tendencias de derecha. El analista Carlos Cascante detalló la realidad de estas naciones y que pudieron llevarlas a dicha elección.
«En el caso de Chile, lo normal ha sido una alternancia, una alternancia vinculada con ciclos políticos, económicos, de promesas incumplidas; es un fenómeno normal. Honduras, por el contrario, en general ha tenido gobiernos de derecha, de forma tal que yo vería al gobierno de Xiomara Castro como una excepción, pero el retorno a alguien como Asfura, con la línea que sostiene, como lo normal en Honduras.
En Bolivia es el retorno de la derecha luego de muchos años de la izquierda, especialmente vinculado con el resquebrajamiento del movimiento MÁS que llevó a Evo Morales al poder y después que Evo sale del poder se resquebraja.
En Colombia también lo normal ha sido tener gobiernos de derecha, Petro es la excepción, así que es un retorno a esa derecha pero una derecha en versión mucho más vinculada con un discurso más duro, quizá más parecido al de Uribe que al que tuvimos con Duque o Santos, pero derecha al fin y al cabo.
Y Perú es un un caso muy complejo porque Perú es un país con mucha inestabilidad política. Yo no diría que es el retorno de la derecha porque la izquierda tampoco ha estado dirigiendo mucho el Perú en los últimos años», detalló.

Y es que en un mundo polarizado, la derecha se enfrenta a la izquierda, y viceversa. Por eso, el internacionalista Bryan Acuña indicó que el crecimiento de un sector también se apoya en la crítica al otro.
«Desde el año 2018, se ha fortalecido en varios países un discurso político basado en una confrontación ideológica. En este sentido, los movimientos de izquierda han dejado de ser vistos como una corriente política rival y ha sido presentada como una amenaza para la estabilidad de los estados, principalmente en aspectos como la economía, la democracia, la seguridad nacional, la identidad nacional, que son dos discursos que vamos a escuchar con mucha insistencia y lo vemos en en los discursos europeos.
Dentro de los temas de seguridad e identidad se va a meter también el factor de migración, por eso no dejemos de lado de que muchos de estos discursos sobre cuestiones asociados a la seguridad y a la identidad tienen también en algún momento algunos discursos o algunos contextos de carácter xenofóbico que se van a ver muy marcados.
Ya sea con la derecha o con la izquierda, todos los ciudadanos buscan escribir un mejor futuro para su país y, por ahora, los latinos parecen querer un cambio a la diestra ¿Será suficiente la ideología para marcar el camino?





