Así lo enfatiza Lanamme en su cuarto informe de auditoría técnica sobre la ampliación de la Ruta 32 dado a conocer este martes. Administración enfatizó que las rotondas no serán permanentes en este tramo vial.
El Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) insistió nuevamente en las deficiencias de seguridad vial en la ampliación de la Ruta Nacional 32, entre Río Frío y la ciudad de Limón. En su cuarto informe de auditoría técnica sobre el proyecto, el ente fiscalizador volvió a señalar irregularidades en el diseño y construcción de las rotondas.
Según el informe, ocho de las nueve rotondas construidas a lo largo del tramo intervenido no cumplen con los diámetros mínimos recomendados por normativa internacional. Francisco Fonseca, vocero técnico de Lanamme, explicó que si bien esa normativa no es obligatoria, “sirve como buena referencia para definir los diámetros adecuados”. También advirtió que no existen estudios que permitan evaluar cómo giran los vehículos pesados, lo que podría generar maniobras riesgosas en condiciones de alto flujo o con furgones articulados.
Sobre la demarcación, añadió que se detectaron fallas en el uso de materiales como microesferas de vidrio y termoplástico en la señalización, lo cual afecta la visibilidad, sobre todo de noche o cuando llueve. También señaló que hay “oportunidades de mejora” en los sistemas de contención ya instalados en la vía.
Fonseca aseguró que las observaciones se han comunicado a tiempo a la administración y que el equipo del proyecto ya trabaja en mejoras para “garantizar un tránsito más seguro para todos los usuarios”.
Las advertencias del laboratorio contrastan con la posición que en su momento adoptó el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT). En marzo pasado, el ministro Efraím Zeledón restó importancia a los accidentes reportados en las rotondas y afirmó que no se registraron heridos ni llamadas al sistema 911. “Estamos hablando de más de 50 mil furgones en un mes o mes y medio desde que se habilitaron las rotondas, y tenemos registrados solo dos incidentes. Es algo mínimo”, dijo.
Incluso comparó los incidentes en la Ruta 32 con otras zonas del país: “La famosa esquina de los choques en Heredia tiene más accidentabilidad que las rotondas de la 32. Son incidentes que suceden”, agregó.
Zeledón también llamó la atención sobre el respeto a la señalización como clave para reducir riesgos. “Esta carretera tiene límites de velocidad —80 o 100 kilómetros por hora— y la señalización empieza 700 metros antes de cada rotonda. Algunos de los incidentes se deben a que no se redujo la velocidad y los camiones siguieron recto”, declaró.
En ese mismo mes, desde sectores comunales del Caribe también se elevó la voz. Mauricio Wilson, dirigente comunal limonense, criticó directamente el diseño de estas estructuras. “Nada más hay que transitar por ellas, ver los tamaños. Cuando usted se mete a la rotonda tiene que tener mucho cuidado”, comentó.
Particularmente señaló como problemática la rotonda ubicada en Matina: “La rotonda de Matina no es una rotonda, eso es como una media luna… peligrosísimo. Una vez que usted va saliendo de Matina rumbo a Limón, tiene que asegurarse bien antes de meterse, porque puede venir un furgón embalado desde el otro lado. Y definitivamente no va a quedar bien. Eso no tiene nombre, eso no es rotonda”.
Lanamme concluyó en su informe que, hasta la fecha, no existen estudios técnicos que justifiquen la construcción de estas rotondas en las intersecciones seleccionadas. El ente reiteró que las decisiones deben estar sustentadas en análisis previos que consideren el volumen vehicular, la siniestralidad histórica y las condiciones de circulación en cada punto.





